¿Captar la atención del lector o simple manipulación?

Por Ramón Canle 

A veces, – ciertamente casi a diario -, resulta muy complicado compatibilizar la objetividad y evitar el etnocentrismo con los ataques a la dignidad y la libertad humanas.

Aquello del darwinismo social quedó obsoleto hace medio siglo , – y líbreme Dios de ser yo el que rompa las tablas de la ley en lo que a heteromorfismo cultural se refiere -, pero es que ver un vídeo de unos chicos bailando, pasándoselo en grande como corresponde a su edad y, al mismo tiempo, comprobar que otros ven en ello un pecado imperdonable y un atentado al orden social, tanto como para enviarlos un año a la cárcel (y qué cárceles que se gastan por allá) y atizarles 90 latigazos, es como para que se tambaleen todos tus andamiajes educacionales, académicos y morales.

Hablo de Irán y un vídeo que se montaron unos chavales con el Happy este que suena hasta en el inodoro (mola, qué conste). Irán, ahí le has dado, tío, esos musulmanes pirados con sus ayatolas y sus burkas. Eso es lo que pensará la mayoría (lo reconozca o no): Islam igual a barbarie y atraso. Así, a saco.

Fácil es olvidar los siglos y siglos que otros musulmanes trajeron a estas tierras (y otras) pobladas de bárbaros no menos bestias que los que hoy protagonizan los noticieros, la luz de la cultura clásica y las ciencias. Pues no eran menos musulmanes que estos, no creas.

El problema es que los medios y los sistemas políticos ven en esto carnaza de la buena, de la de cinco jotas o más. Personalizar al enemigo implica focalizar las iras, las culpabilidades y la energía. Simplifica las mentes, abole el sentido crítico, y obtendrás una masa manejable que lo flipas. Díselo a Adolfito Hitler, que mira la que lió haciendo al pueblo judío culpable de todos los males del mundo o, por lo menos, de los de Alemania. Y antes que él, la cristiandad entera, que en aras de preservar la fe verdadera se dedicó con ahínco a churruscar judaizantes durante siglos. ¡Siglos! Un experimento: pones una diana y disparas dardos; aciertas X. Prueba a poner la misma diana pero con la foto de tu peor enemigo; no fallas una, o rompes la diana o le plantas fuego, o…

Y es que claro, luego ves una noticia con un titular que reza “MUSULMANES cortan los pechos a niñas CRISTIANAS secuestradas” y lo ves clarinete. Oiga, lo importante aquí, lo realmente brutal, inhumano, demoníaco, monstruoso, aberrante es la parte de la frase que queda si retiramos “musulmanes” y “cristianas”: “Cortan los pechos a niñas secuestradas”. Es crudísimo.

Por favor, no le restemos importancia y gravedad a noticias tan horribles como estas manipulando los titulares con sabe Dios qué intenciones ocultas; y mira que no me quiero poner conspiranoico. Además, a diario vemos como estas y otras animaladas por el estilo las perpetran todo tipo de personas de todas las confesiones, orígenes y culturas. Por desgracia. Lo de esta gentuza, cuando maquinan estas barbaridades, es una política de terror, no una cuestión religiosa.

Otra cosa es que se quiera, tanto por su parte como  por la de los medios y los estados, disfrazarlo de eso para ganar la empatía, unos de sus correligionarios (sensu stricto), y otros de la opinión pública para que tengamos bien identificado al enemigo, diferenciemos entre “ellos” y “nosotros”, desconfiemos del otro, del diferente y nos importe un pedo de gorila que lleven casi 70 años a tiros por allá abajo. Mientras sea entre ellos… No digamos ya lo que pasa en África. De esos ni nos preocupamos. Quedan lejos, no tienen petróleo y andan con taparrabos. Claro que como ellos no mandan terroristas a volar trenes…

Disfrazar la realidad es caer en el más ruin de los cinismos: valerse del horror de otros para lograr nuestros propios fines mediante la manipulación y el estereotipo.

Es horroroso que sucedan estas cosas a quién, dónde, cuándo y a manos de quién sea. Punto y seguido. Hay que luchar por evitarlas. Punto final. No tranquilicemos conciencias ni focalicemos odios poniendo el mal en manos de los otros como si quisiéramos dar a entender que aquí, entre cristianos civilizados, eso no pasa.

 


 

 

 

Ramón Canle ha venido desempeñando, a lo largo de más de 25 años, diversas funciones directivas en relación con la logística, las operaciones y la organización, tanto en el sector industrial como en el de servicios.

Con formación pedagógica, social y empresarial, actualmente centra su actividad en el campo del Desarrollo Organizacional desde una óptica preeminentemente operativa, a través de la cual la organización se percibe como un sistema compuesto por subsistemas de personas y procesos que interactúan entre sí.

Además, Ramón es colaborador habitual de diferentes publicaciones y blogs.

Perfil público:  http://es.linkedin.com/in/ramoncanle/

 


 

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