Elecciones en Estados Unidos: Los Republicanos a punto de controlar el Senado

por Ariel Adrián Espejo

 

Este 4 de noviembre se realizarán las últimas elecciones de medio término bajo la presidencia del Barak Obama. Tal como lo establece la Constitución de los Estados Unido de América, en esta elección, se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. El proceso electoral dará forma a lo que será el 114to Congreso de la Unión, que comenzará a sesionar el 3 de enero de 2015  y cumplirá funciones hasta el 3 de enero de 2017. Así se dará fin al 113er Congreso que ha sido catalogado tanto por analistas, como por simpatizantes de los dos grandes partidos estadounidenses (Demócrata y Republicano), como el peor Congreso de la historia (1). La inoperancia de este Congreso se caracterizó por el bloqueo constante entre ambas Cámaras, la peleas partidistas de sus miembros (dejando de lado la tradicional negociación que imperaba en la política estadounidense) y la intransigencia tanto de demócratas como republicanos; aumentadas estas, por las actitudes del mismo Presidente. Según los historiadores, habría que remontarse a finales de 1850s cuando esa Nación estaba divida entre el Norte abolicionista y el Sur esclavista, para encontrar un Congreso tan inoperante como este.

La imagen del Poder Legislativo de los Estados Unidos realmente se ha caído a pique. Según la agencia Gallup, solo un 7% de la población estadounidense tiene una imagen favorable de esa institución. Muy por detrás del 74% de imagen positiva de las Fuerzas Armadas (2). No deja de sorprender que el Congreso, símbolo de la democracia y la republica estadounidense genere tan poca simpatía.

Si bien las elecciones de medio término, parecerían girar en el recambio del Legislativo, más importante es tal vez, lo que ocurra en los Estados. Los Estados de la Unión Americana son tan autónomos, que muchas veces dan la impresión que serían cuasi Estados independientes. Es por eso, en general al ciudadano de a pie, le incide mucho más las políticas aplicadas en sus propios Estados, que los conflictos de una “lejana capital” (3). En estas elecciones de 2014, 38 Estados y los territorios de Guam, Northern Mariana Islands y United States Virgin Islands, elegirán gobernador. Se renovaran 46 legislaturas estatales y las 4 legislaturas de los Territorios de Ultramar. Como así también se elegirán numerosos alcaldes y se convocaran a referéndum diferentes propuestas legislativas en el ámbito estatal.

Los Republicanos y el Senado.

De acuerdo a todas las encuestas, los republicanos tienen asegurado la Cámara Baja, aumentando aún más su actual mayoría con la posibilidad de agregar 6 nuevos representantes. La madre de todas las batallas en el Congreso de los Estados Unidos, será el Senado. Actualmente, esa Cámara está bajo el control del Partido Demócrata. El partido del Presidente posee una leve mayoría en el Senado con 53 senadores. El Partido Republicano posee 45 bancas. Existen en la actualidad dos senadores independientes en esa Cámara,  Angus Stanley King, Jr. por Maine (un demócrata outsider) y el único legislador socialista del Congreso de Estados Unidos,  Bernie Sanders por Vermont. Ambos acompañan la agenda demócrata.

House

Las encuestas pronostican que el Partido Republicano está en condiciones de arrebatar la mayoría simple a los demócratas en la Cámara Alta. Con ello, el GOP (4) dominará el 114to Congreso. Si el pronóstico se cumpliese, serían malas noticias para el Presidente Obama. Una de las razones que esta nueva realidad se convertiría en una gran pesadilla para la Casa Blanca, se debe al cambio del proceso legislativo en el Senado impulsado a comienzo de 2013 por el Jefe de bancada demócrata, el senador por Nevada Harry Reid.

Senate

Tradicionalmente, gran parte de las leyes que eran aprobadas en el Senado, recibían sanción al ser aprobadas por una mayoría especial. Este curioso proceso, no se encuentra establecido en la Constitución.  Pero la Constitución establece, que ambas Cámaras regulen sus propios reglamentos para la sanción de las leyes. Una de esas reglas era la necesidad de tener una mayoría especial de 60 votos (lo que es lo mismo a que 60 senadores apoyen el proyecto) para aprobar algunas legislaciones. La idea de este curioso mecanismo, se basa en impedir que una mayoría simple, se imponga a una gran minoría (5).  Si un partido no contaba con los 60 senadores necesarios, se encontraba obligado a negociar con la oposición. Este mecanismo reforzaba la idea de Check and Balance, columna vertebral del constitucionalismo estadounidense.  El 113er Congreso (como el 112do Congreso) se caracterizó por su disfuncionalidad. El Senador Harry Reid apoyado por el Presidente Obama, en su intento de desbloquear al Senado e imponer la agenda de la Casa Blanca en esa Cámara, logró que su partido modificase el reglamento.  Actualmente se necesita solo una mayoría simple para aprobar cualquier legislación. Esta jugada política, impuso a la oposición republicana al ostracismo. Con esta nueva realidad, la lucha en el Congreso se basó entre el Senado “demócrata” y la Cámara Baja “republicana”. La jugada del Partido Demócrata se basaba en el supuesto de que un Congreso cada vez más inoperante haría cosechar frutos para restarle escaños en la Cámara de Representantes al Partido Republicano, en las elecciones de 2014. Es evidente que el análisis político fue erróneo, ya que según las encuestas, los republicanos ampliaran su poder en la Cámara Baja, y podrán quizás, tener la mayoría simple del Senado.

Si esta es la nueva realidad del 114to Congreso, ¿restablecerían los republicanos el mecanismo de mayoría especial para la sanción de las leyes en el Senado? Lo más probable es que no. Esta nueva escenario convertiría al Presidente Obama en un precoz Lame duck (pato rengo).

Un Congreso opositor al Ejecutivo, es el “paraíso” para el constitucionalismo estadounidense. No es de extrañar que ello ocurra. En realidad, durante la historia de los Estados Unidos, ese escenario ha sido casi la norma. La idea del enfrentamiento de los Poderes en Estados Unidos, se desarrolla bajo la concepción que la república se gobierna gracias a la negociación y el control. El Presidente Clinton tuvo durante 6 años el Congreso controlado por los republicanos, y su gobierno funcionó gracias a la negociación constante. Ronald Reagan, tuvo sus dos últimos años con el Congreso gobernado por mayoría simple del Partido Demócrata y sus primeros 6 años con cada  Cámaras controladas por cada partido. Reagan como Clinton, eran grandes negociadores. No es el caso del Presidente Obama. Desde el comienzo de su mandato, Obama pronunció una de sus más relevantes máximas en contra de los legisladores de la oposición: “Las elecciones las gané yo y eso trae consecuencias”. Al pronunciar esa frase, el Presidente Obama dio la impresión de desconocer, que los legisladores en el Congreso, también ganaron las elecciones en sus distritos. La Presidencia de Obama desarrolló una estrategia populista de intransigencia con la oposición y acusándolos a estos de todos los males que afectaban a la Nación. La reacción de los republicanos en el Congreso (con su propia crisis interna en estos años, con el cada vez más extremista Tea Party) fue la de bloquear cualquier iniciativa del Presidente.

Un congreso en manos del Partido Republicano, hará que estos intenten imponer su agenda al Presidente. El Presidente Obama tiene el poder constitucional de veto. Ergo, las legislaciones que apruebe el legislativo morirían allí. Podemos especular, que Obama hará uso cada vez mayor de ese poder de veto, asegurando que prosiga el bloqueo del proceso legislativo. Pero si el Congreso logra imponer una legislación por segunda vez, el Ejecutivo no tiene otra salida que aceptarlo. ¿Veremos a un Obama negociador para finalizar lo mejor posible su mandato? ¿O veremos a un Obama abusando su poder de veto? ¿EL Presidente Obama tratará de gobernar sus últimos dos años por medio de los Órdenes Ejecutivas, tal como amenazó a principios de 2013, ignorando al legislativo? Si esto ocurriese, es muy probable que el Congreso intente reducir al Presidente a un mero “primer ministro”.

Ante esta nueva realidad, los senadores demócratas y los operadores en los medios de comunicación afines, están totalmente desesperados. Gran parte de la bancada del ese partido ha salidos a criticar las políticas del Presidente y tratan de diferenciarse de su agenda. La impopularidad del Presidente está en máximos históricos. Hace unos meses un estudio de la Universidad de Quinnipiac aseguró que una mayoría de los estadounidenses hubiera preferido que las elecciones de 2012, hubiese ganado el candidato republicano Mitt Romney (6). Ante este panorama, el Presidente Obama es el pasado para los demócratas, no solamente porque constitucionalmente no puede ser reelegido para un tercer mandato, sino porque no tiene el caudal político para apoyar al futuro candidato que surja de las primarias demócratas que se realizarán en 2016. El futuro está en otra parte. Un futuro que se definirá en estos dos años.

Los Estados        .

Actualmente la mayoría de los Estados esta gobernados por los republicanos. Y todo indica que seguirá siendo así. En algunos Estados no se esperan sorpresas, como California, Nevada, Nueva York o Texas. En otros Estados la campaña está más que entretenida, con todo el condimento que suele acontecer en estos casos. No me voy a explayar aquí en las cuestiones internas de cada Estado. Lo interesante a los ojos del mundo, es que depende de cómo salgan estas elecciones en estos Estados,  se catapultarán a nuevas figuras para competir por la Presidencia en 2016.

States

Del lado demócrata, la clara favorita es la ex Secretaria de Estado, Hillary Clinton, que desde hace unos meses ha salidos a criticar la política exterior del Presidente. Clinton, que no se postula a ningún cargo en estas elecciones,  está en la mira de los ultra-progresistas por estas críticas. Estos, que representan el ala izquierdista del Partido Demócrata, y son fieles al Presidente Obama, tratan de impulsar la candidatura a la presidencia de la Senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren. Dejando de lado estas dos figuras, estas elecciones pueden hacer surgir a otros posibles candidatos ocultos para los demócratas, como fue Obama en 2008, que logró arrebatarle la casi asegurada candidatura a Hillary Clinton en aquellas peleadas primarias.

Del lado de los republicanos, el proceso puede llegar a ser más interesante. Ya que todavía no ha surgido un claro favorito para el 2016. Son varios los nombres que suenan como posibles contrincantes para las presidenciales. Todo el panorama comenzará a tomar forma a saberse el peso real de las diferentes facciones de ese partido. Esto es, entre los seguidores del radicalizado Tea Party, los libertarios, los conservadores tradicionales, los neoconservadores, los moderados y el establishment republicano.

Estas elecciones de medio término, no solamente es el comienzo del final de la era Obama, sino que comenzará a dar forma a lo que van a ser las elecciones primarias de demócratas y republicanos, a desarrollarse durante buena parte de 2016.


(1) Worst Congress ever? By Alexander Bolton. The Hill, Octubre 03, 2014. http://thehill.com/homenews/senate/200295-worst-congress-ever

(2) Confidence in Institutions, Gallup. 2014.

(3) La frase “una lejana capital” la he tomado del famoso discurso del Presidente Ronald Reagan que pronunció el 27 de octubre de 1964 en favor del candidato del Partido Republicano a la Casa Blanca, Barry Goldwater. El fragmento del Discurso “Tiempo de elegir” es el siguiente: “Esta es la cuestión que se dirime en estos comicios: si creemos en nuestra capacidad de gobernarnos a nosotros mismos o si abandonamos los ideales de la Revolución Americana y confesamos que una pequeña elite intelectual en una lejana capital puede planear nuestras vidas mejor de lo que lo haríamos nosotros”

Tiempos de elegir, ha calado hondo en la “América Profunda”, ya que resumió de una manera formidable la idea en que se fundó los Estados Unidos. Comprender estos conceptos, es básico para poder analizar la política estadounidense

(4) GOP, Grand Old Party (Gran Viejo Partido), son las siglas en inglés para denominar coloquialmente al Partido Republicano.

(5) La idea de la “mayoría especial” tiene esta lógica. Si un partido, tuviese 51 senadores, con esa mayoría simple aprobaría todos los proyectos que considere sin necesidad de negociar con el partido o los partidos de la oposición, que tendrían 49 senadores. A lo único que se limitaría el partido de la oposición es a opinar, y nada más. No podría bloquear ninguna iniciativa de la mayoría. Basándose en el concepto de republicanismo, el Senado de los Estados Unidos, tomando en consideración que la renovación total de esa Cámara lleva un periodo de 6 años (se renueva por tercio cada 2 años), opto para probar ciertas legislaciones, una mayoría especial. Así, se necesitaban 60 votos para ello. Este mecanismo obligaba a la negociación entre las partes. El proceso del Senado, reforzaba la idea de Check and Balance, columna vertebral del constitucionalismo estadounidense.

(6) Obama Is First As Worst President Since WWII, Quinnipiac University National Poll Finds; More Voters Say Romney Would Have Been Better. Quinnipiac University, July 2014.

 


 

 

Autor: Ariel Adrián Espejo.

Estudiante de la Carrera de Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Realizó varios seminarios y cursos referentes a las Relaciones Internacionales.  Seminario Transiciones y polaridad: La Política Exterior Norteamericana en la Post Guerra Fría (Asociación para las Naciones Unidas de la República Argentina). Contribuyó en sitios como artepolitica, y fue co-fundador del Grupo Libertate. Ha publicado en la revista Reconciliando Mundos. Actualmente participa en el proyecto editorial de la Revista RACEI. Apasionado en las Relaciones Internacionales, se considera en realidad un “outsider” en la Ciencia Política. 

 

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