Elecciones en Estados Unidos: El triunfo del Partido Republicano y el Fin de la Era Obama

por Ariel Adrián Espejo

Tal como auguraban las encuestas, el  Partido Republicano fue el gran triunfador en las elecciones de medio término del 4 de noviembre en los Estados Unidos. Los miembros del partido de Lincoln han conseguido acrecentar su domino en la Cámara de Representantes, obtener la mayoría en el Senado y acceder a gobernar la mayor cantidad de Estados de la Unión. Con el arrasador triunfo de ayer, podremos casi asegurar que la “Era Obama”, está casi terminada.

Tan es así, que los miembros del derrotado partido demócrata están tomando cada vez más distancia del Presidente Obama. El Presidente enfrenta sus últimos dos años al frente del gobierno estadounidense en casi total soledad. Obama solamente cuenta como aliados a los miembros más progresistas de su partido y de la sociedad estadounidense, como así  también la famosas Liberal Elite académica. El Presidente se ha convertido, no solo por esta derrota, sino por su gran impopularidad, en un temprano Lame duck. La carrera por la Casa Blanca en 2016 ya casi ha comenzado, y seguramente el país entrará en una larga campaña electoral de dos años.

El Senado

La gran batalla de la noche, fue el Senado. Los republicanos lograron capturar ocho de los once escaños que estaban en juego, logrando así barrer con la mayoría simple que poseían los demócratas. Solo falta esperar la definición de Louisiana, que celebrará una segunda vuelta electoral el 6 de diciembre. Hasta el momento, los republicanos lograron conseguir 52 escaños propios, con posibilidad de agregar uno más. Superando los 51 escaños propios que posee actualmente el partido demócrata. Por ello, el triunfo republicano en el Senado es más impactante.

Los republicanos no solo ganaron en aquellos Estados que son fuertemente conservadores, sino también todos aquellos Estados “purpura”, esto es, Estados que cambian de color partidario dependiendo la elección. En West Virginia los demócratas perdieron por un 21 %, en Montana por un 18 %, en Iowa por un 9 %, en Arkansas (la tierra de Clinton) por un 17 % y en Colorado, una de las grandes sorpresas de la noche, por un 4 %.  En el Estado de Maine, en Nueva Inglaterra, la candidata republicana Susan Collins, obtuvo el 68,4 % de los votos. En cambio Shenna Bellows, por los demócratas, solo el 31,6%.  Si bien Maine es más conservador que el resto de los Estados que conforman la región de Nueva Inglaterra, esta región de los Estados Unidos se ha transformado en las últimas décadas en un fuerte bastión demócrata. El arrollador triunfo republicano en ese Estado de Nueva Inglaterra es una muestra más de impacto de las elecciones a nivel nacional.

Quizá el premio consuelo de los demócratas fue el triunfo en Virginia, en una peleada elección. En ese Estado sureño, Mark Warner candidato demócrata obtuvo el 49,2 % de los votos. Mientras que Ed Gillespie, del lado republicano consiguió un 48.4 %. En tercer lugar quedo el independiente Robert Sarvis con solo 25,4% de los sufragios. Si uno estudia el mapa de la elección en este Estado, notará que el triunfo demócrata se basó en los condados de la región de NOVA (Northern Virginia), que se encuentra en el área metropolitana que rodea a  Washington DC. El Distrito de Columbia es el más fuerte bastión demócrata de toda la Nación. Allí, el Presidente Obama fue reelegido con casi el 80% de los votos. En cambio el candidato republicano logro imponerse en el resto de los condados del interior de Virginia. Los demócratas logran así, a penas afianzarse en este  Swing State, como es Virginia. Estado que lograron rebatarles a los republicanos en la última elecciones de 2012.

Source: The Washington Post

Source: The Washington Post

La Cámara de Representantes

Tal como dicta la Constitución de los Estados Unidos, la Cámara baja se renovó en su totalidad. Ya que esta Cámara representa al pueblo de los Estados Unidos, su renovación completa cada dos años, se basa en la idea que debe reflejar más fielmente el “humor social”.

Lo cierto es que en las últimas elecciones de 2012, esto no fue lo que ocurrió. En esas elecciones, los republicanos consiguieron 234 escaños de los 435 que posee la Cámara. Los demócratas se quedaron con los 201 escaños restantes. Pero en el voto popular, el Partido Demócrata había obtenido el 48.8% (59.645.531) de los votos, contra el 47.6% (58.228.253) de los sufragios republicanos. Aun así, el GOP terminó consiguiendo la mayoría de la Cámara. Esta rareza democrática no había ocurrido en 80 años. La “anomalía” se debió por un lado, al fuerte gerrymandering impuesto por los republicanos luego del rediseño de los distritos electorales a consecuencia del censo de 2010, favorecido por el carácter uninominal del sistema estadounidense. El gerrymandering no es una invención republicana, sino demócrata, creada allá lejos en los 1830s. El fuerte gerrymandering que poseen muchos distritos electorales estadounidenses ha sido muy cuestionado luego de las elecciones de 2012, por su carácter de por si antidemocrático, al no reflejar el verdadero “humor social” en la Cámara de Representantes. Por otro lado, si bien los demócratas habían obtenido mayor cantidad de votos populares, nunca, por más que no existiese gerrymandering, hubieran obtenido la mayoría de la Cámara Baja. Ya que el partido de Obama, en aquella elección, solo consiguió imponerse en las grandes ciudades de las costas; lugares que por lo general están totalmente desconectados con las problemáticas del resto del país. En la América Profunda, los republicanos siempre arrasaron. Ergo, el sistema uninominal estadounidense consigue en su propia lógica, balancear el poder de los grandes centros urbanos con las poblaciones del interior. El gerrymandering lo único que hizo fue sobrerrepresentar a esa América Profunda, liderada por los republicanos.

En estas elecciones de 2014, la gran avalancha de votos populares se volcó esta vez sí, al Partido Republicano. Los conservadores no solo lograron retener las bancas que ya poseían, sino que han acrecentado su presencia a 243 escaños. Los demócratas, por el momento lograron retener solo 180 bancas. Falta definirse algunos escaños que quedaron en suspenso por el recuento de votos, de las cuales los republicanos tienen chances de conseguir algunos más. Como fuere, los demócratas obtuvieron una verdadera sangría no solamente de bancas, sino también de votos. El mapa de los distritos electorales estadounidenses se tiño de republicano.

Source: The Washington Post.

Source: The Washington Post.

Los Estados

En estas elecciones se eligieron también, entre otras cuestiones, quienes ocuparán los Ejecutivos en varios Estados. De las 36 gobernaciones en juego, los republicanos consiguieron 24, mientras que los demócratas solo se impusieron en 11. Así, el Partido Republicano que ya gobernaba la mayoría de los Estados, logro extender ese dominio a 31 gobernaciones, dejando solo 17 Estados en manos de gobernadores demócratas. Los casos más emblemáticos fueron Massachusetts y Maryland. Estos Estados que tienden a votar demócrata, fueron conquistados por candidatos republicanos. En Massachusetts el candidato del GOP Charlie Baker obtuvo el 48,5% de los votos, contra el 46,6% de la candidata demócrata Martha Coakley. El resto de los sufragios restantes se dividió entre los candidatos independientes Evan Falchuk y Scott Lively. El Estado de la Bahía de Boston, vuelve a ser gobernado por un republicano, como aconteció  entre 2003 a 2007, con Mitt Romney.

En Maryland, un Estado que forma parte de la región de Washington DC, el republicano Larry Hogan se impuso por el 51,6% de los sufragios.

Dos gobernadores republicanos que son potenciales aspirantes a las elecciones presidenciales de 2016 lograron sendas victorias: el de Wisconsin, el controvertido Scott Walker, y el de Ohio, John Kasich. El triunfo de Scott Walker es de por si emblemático. Walker se enfrentó en estos años al poder del sindicato de empleados estatales. La guerra fue sin tregua. Tal fue así, que en el momento en que el Gobernador envió a la legislatura estatal un proyecto de ley de balance presupuestario que recortaba lo que los habitantes de Wisconsin consideraban excesivos beneficios de los empleados estatales a expensas de los contribuyentes (entre ellos los contratos colectivos), los legisladores demócratas (aliados de los sindicatos) literalmente escaparon del Estado para no dar quorum. Finalmente el proyecto del Gobernador terminó imponiéndose, con algunas reformas. La Guerra contra los Sindicatos de empleados públicos fue así declarada. Estos lograron juntar la suficiente cantidad de firmas para llamar a un plebiscito revocatorio del Gobernador. El plebiscito se llevó a cabo en las elecciones de 2012, en la cual Walker se impuso frente al candidato demócrata Tom Barrett, con el 53% de los votos. En estas elecciones, Walker volvió a ser elegido por tercera vez con el 52,3% de los sufragios. Su proyección a nivel nacional le da gran posibilidad para disputar la interna republicana en 2016.

John Kasich, que gobierna el poderoso e industrial Estado de Ohio desde 2010, fue reelegido por el 63,8% de los votos. Kasich, como Walker, también emprendió una guerra contra los contratos colectivos de la administración pública. Pero su propuesta fue derrotada en un referéndum en 2011 por los ciudadanos de Ohio (61% contra 39%). El comienzo de la administración Kasich no fue muy promisorio. En 2010, apenas asumió como Gobernador, rechazo la inversión de parte del Gobierno Federal para la construcción de un Tren de Alta Velocidad en Ohio. Esa decisión provocó que ese Estado perdiera 385 millones de dólares de inversión, que el Gobierno Federal destinó a la construcción de sendos trenes de Alta Velocidad en otros Estados como California o Washington. A pesar de estos contratiempos, Kasich puedo mostrar un aceptable gobierno. Durante su primer mandato el desempleo bajo del 9% al 6,5%. Redujo los impuestos para los pequeños y medianos comerciantes, como así también para los ingresos de todos los habitantes de Ohio que ganen menos de 250.000 dólares al año. A cambio incremento en un 1% el impuesto a las ventas. Pero tal vez lo que lo hizo más popular entre los habitantes de su Estado, fue el de ser uno de los pocos gobernadores republicanos en aceptar la expansión del Medicaid (seguro médico público para las personas de bajos ingresos) previsto en la reforma de salud impulsada por el Presidente Obama.

La batalla más interesante de la noche fue la de Florida, en donde el actual gobernador republicano Rick Scott peleo voto a voto contra el candidato demócrata y ex gobernador Charlie Crist. Al final de la noche, Scott se impuso 48,2% contra 47% de Crist.

En Arkansas, el republicano Asa Hutchinson logro recuperar ese Estado para los republicanos imponiéndose 55,4% contra 41,5% de los votos de candidato demócrata.

En Maine el candidato republicano a gobernador ganó por el 48,2% de los sufragios.

Otras de las grandes sorpresas ha sido Illinois, Estado en donde el Presidente Obama construyó su carrera política. Allí el actual gobernador demócrata Pat Quinn perdió su reelección contra el candidato republicano Bruce Rauner por 50,8% contra 45,8%

El consuelo de los demócratas llegó de la mano de Pennsylvania, Estado que su candidato Tom Wolf logró rebatarle la gobernación al impopular gobernador republicano Tom Corbett por 54,9% a 45,1%.

De los 11 Estados en que el Partido Demócrata logró imponer sus candidatos a gobernador, solo en dos tuvo arrasadoras victorias: California y Nueva York. En cambio obtuvo grandes derrotas en Estados como Nevada, donde el gobernador republicano fue reelegido por el 70,6% de los votos. O en Tennessee cuyo gobernador, el republicano Bill Haslam fue elegido por el 70,3% de los sufragios.

Source: The Washington Post.

Source: The Washington Post.

Las revelaciones

Una de las revelaciones de la noche fue la elección por el 4to Distrito del Estado de Utah para la Cámara de Representantes de Mia Love. Love, de 38 años de edad y ex alcaldesa de la ciudad de Saratoga Springs , se convierte así en la primera mujer afrodescendiente en acceder a esa Cámara por parte del Partido Republicano. La historia de Mia Love, hija de inmigrantes haitianos que escaparon de la dictadura de Papa Doc y nacida en Brooklyn, tomo notoriedad a nivel nacional por su emocionante discurso en la Convención Republicana de 2012 que otorgó la candidatura por parte de ese partido al ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney. Love , al igual que Romney, profesa la religión mormona. El tema de la religión en Mia Love, no es tema menor. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene un pasado segregacionista. Parte del dogma de los mormones aseguraba que las personas de raza negra tenían ese color de piel porque eran los descendientes de Caín. El color negro de la piel, simbolizaba lo que se llamaba la Marca de Caín. Según la Biblia, Dios maldijo la descendencia de Caín, por el crimen cometido por este al haber matado a su hermano Abel. Un desarrollo teológico del medioevo consideró que la piel negra era el símbolo de los descendientes de Caín. Ergo los negros fueron considerados una raza maldita. Esta concepción teológica fue uno de los fundamentos para poder esclavizar, oprimir y segregar a la raza negra por parte de la cristiandad blanca europeadescendiente. La Iglesia de los Mormones sostuvo esta concepción hasta la década de los 70. En un Sínodo en 1978, la Iglesia de los Santos de los últimos Días anunció haber recibido una revelación de Dios y oficialmente rechazó la concepción segregacionista sobre la raza negra. A partir de entonces los mormones comenzaron una política de apertura hacia las minorías raciales, principalmente los afrodescendientes. Actualmente el 3% de los que profesan la religión mormona es de raza negra. En el Estado de Utah, que fue fundando por los mormones para poder desarrollar libremente su culto, menos del 1% es afrodescendiente y más del 60% practica la religión mormona.

Mia Love

Los mormones tomaron notoriedad en la política nacional tras la candidatura a la presidencia del ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney en 2012. La familia Romney profesa la religión mormona. Su creencia religiosa no hubiera tenido importancia si no hubiera sido parte del ataque por parte de la campaña demócrata. Los periodistas afines a la reelección de Obama, los candidatos demócratas y los líderes de la comunidad afroamericana (aliados a ese partido), acusaban a Romney de ser racista por el simple hecho de ser mormón. La acusación, por supuesto, carecía de fundamentos. Acusar a una persona de ser racista por profesar una religión, es igual que acusar a los católicos actuales de ser parte de la inquisición, o acusar a un musulmán de ser un terrorista. Lo cierto que esta coalición de periodistas, líderes comunitarios, candidatos e intelectuales abogaron a la comunidad negra a salir a votar en masa por Obama, para impedir que un “blanco, racista y mormon” llegase a la Casa Blanca. Los ataques contra la religión de Romney no terminaron en la campaña de 2012. Este mismo año, la izquierdista periodista afroamericana del canal ultraprogresista MSNBC, Melissa Harris-Perry, se mofó en su programa junto con sus panelistas en el hecho que uno de los hijos de Romeny haya adoptado junto a su esposa a una beba afroamericana. Las burlas de Harris-Perry fueron un escándalo nacional, obligando a la periodista pedir, entre lágrimas, perdón al pueblo estadounidense. El comportamiento de estos grupos ultraprogresistas fue exactamente el mismo, que el llevado a cabo por la derecha evangélica cuando acusaba a Obama de ser musulmán, por ende antiamericano.
La historia de Mia Love resume varios conceptos del Sueño Americano. Hija de inmigrantes que escaparon de una atroz dictadura y encontraron en Estados Unidos la ansiada libertad. Fuerte valores familiares. El éxito profesional a través de la dedicación, el trabajo y el esfuerzo. Ser parte de una minoría y practicar una religión minoritaria que en el pasado era segregacionista, y hoy tiende puentes a todos los grupos. Lograr ser elegida, primero alcaldesa una ciudad y luego representante para el Congreso de los Estados Unidos en un Estado predominantemente blanco. Mia Love pone incomodo a la elite progresista estadounidense. Su historia desafía la concepción esgrimidos por estos de que la superestructura cultural del país favorece al privilegio de ser blanco.

Tim Scott es la otra gran revelación de la elección. El republicano logró imponerse a su rival demócrata convirtiéndose así en el primer afroamericano en representar a un Estado sureño (Carolina del Sur) desde la época de la Reconstrucción entre 1865-1880. En aquel momento, luego de la Guerra de Secesión el partido de Lincoln, los republicanos, lograron que mucho afroamericanos pudiera acceder a representar a sus distritos y Estados en el Congreso de los Estados Unidos. Toda esta oleada de poder político negro se acabaría en la década de 1880s, cuando las tropas federales se retiran del Sur y los blancos racista, representados por el Partido Demócrata, comienzan a imponer las tristemente famosas Jim Crow Laws. Estas leyes recién van a desaparecer entre las décadas de 1950-60 con la irrupción de la lucha de los derechos civiles. Si bien a partir de esos años, muchos políticos afroamericanos van a comenzar a volver a representar a sus distritos en la Cámara de Representantes, ninguno había conseguido convertirse en senador.

Tim Scott.

Tim Scott.

Por último, Arkansas eligió al republicano Tom Cotton para senador. Su elección puede ser un paso importante para el futuro de la política exterior del Partido Republicano, y por lo tanto tal vez para la política exterior de Estados Unidos. Cotton es el “Golden Boy” de los neoconservadores. Es un acérrimo defensor de la invasión de Irak de 2003, considerándola una causa noble y justa. Este joven político de 37 años, está en evidente colisión con otro referente joven del Partido Republicano. El senador Rand Paul. Paul, libertario y aislacionista, tiene una gran aceptación entre el idealismo de muchos jóvenes y en el Tea Party. Busca que el Partido Republicano se convierta en el verdadero partido libertario. Estas dos figuras nos hacen prever el evidente enfrentamiento que se producirá entra por lo menos estas dos facciones de los republicanos, por el control ideológico del partido. Lo más probable es que los libertarios como Rand Paul y los miembros del Tea Party terminen perdiendo la lucha interna. Los republicanos son en definitiva conservadores más que libertarios. Por más que estos últimos tengan mucho que aportar a ese partido.

Tom Cotton

Tom Cotton

Causas del triunfo republicano

Los Estados Unidos acaban de vivir una verdadera oleada republicana, que logró conquistar la Cámara de Representantes, el Senado, la mayoría de las gobernaciones y la mayoría de las legislaturas estatales. La hipótesis de muchos académicos progresista que aseguraban hace unos años que el Presidente Obama iba a enterrar para siempre al Partido de Lincoln, fue totalmente refutada.

¿A qué se debió este triunfo? A varias razones.

Hay una idea impuesta que asegura que en las elecciones de medio término, la coalición que sustenta la base demócrata, a saber, afroamericanos, latinos, minorías como el colectivo lgttbi, participan menos del proceso electoral que en las elecciones presidenciales. Esta menor participación tendería a favorecer a los republicanos. Ya que en las últimas décadas, el que fue alguna vez el partido de los negros, es más blanco y protestante. La hipótesis tiene poco sustento.

Si observamos la composición demográfica de los Estados Unidos, de acuerdo a la Oficina del Censo en 2014, el 79.96% es de raza blanca, 12.85% afrodescendiente, 4.43% de origen asiático y el 0.97% es nativo americano. La comunidad latina (que incluye miembros de la raza blanca, negra y nativo americano) representa el 15,1% del total de la población.

En las elecciones presidenciales de 2012, el 72 % de los votantes eran de raza blanca, el 13% fueron afroamericanos, el 10% fueron latinos y el 3% fueron asiáticos. En estas elecciones de 2014, los votantes blancos representaron el 75 % de los que acudieron a emitir sufragio, 12 % los afroamericanos, 8 % los latinos y 3% los asiáticos. La diferencia entre 2012 y 2014 no son significativas. Si observamos detenidamente, podemos observar que el porcentaje de votantes por raza, tiene una similar correlación al porcentaje de habitantes por raza. La única comunidad menos representativa en el porcentaje de sufragantes en relación al porcentaje poblacional es la latina. Estos datos nos demuestras que la hipótesis de que las elecciones de medio término son más “blancas”, por consiguiente favorecerían a los republicanos, es falsa.

Source: Vox.com

Source: Vox.com

Source: Gallup

Source: Gallup

Analicemos otros datos. La aprobación del trabajo del Congreso es el más bajo de la historia. Pero las elecciones parecen demostrar que para los estadounidenses el problema está del lado de los demócratas. En realidad culpable de la derrota de los demócratas, es el Presidente Obama y la facción más progresista de su partido. Estas elecciones fueron un voto castigo a su administración. Las políticas de Obama están siendo fuertemente rechazadas en la mayoría de la sociedad. El 53.2 % de los estadounidense desaprueba el trabajo llevado a cabo por el Presidente en estos años. Solo el 42 % aprueba su gestión. Según la consultora Gallup, si bien el 42 % lo aprueba, solo el 17 % de la población realmente está conforme con su administración. En cambio el 39 % reprueba fuertemente su gobierno. Obama se convirtió en uno de los presidentes más impopulares de la historia.

Source: Real Clear Politics

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Source: Rasmussen Report

Source: Rasmussen Report

Source: Real Clear Politics.

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El 66 % de la población cree que el país está yendo en la dirección equivocada. Solo el 28 % piensa que Estados Unidos está en buena senda. De acuerdo con la encuestadora Rasmuseen Report, el 31 % de los estadounidenses piensa que la economía del país está mejorando, contra el 42 % que piensa que está empeorando.  Solo el 54 % de los estadounidenses considera que su situación económica es favorable, contra el 42 % que declara que su economía está en “apuros”. El 4% asegura que tiene una situación económica mala.

Source: Real Clear Politics

Source: Real Clear Politics

Source: Gallup

Source: Gallup

La real situación económica ha sido evidentemente un condicionante en esta elección. El 54,2 % de los estadounidenses desaprueba la política económica del Presidente Obama, mientras que el 41,7 % la aprueba. Obama ha tenido un éxito económico mediocre. Es cierto, como dicen los defensores del Presidente, que en estos últimos 6 años el desempleo logró reducirse de un 10 % al 6,1 % actual. Se crearon más de 10 millones de puesto de trabajo. Estos números parecerían demostrar que Obama ha hecho realmente un buen trabajo. Sin embargo la tasa de empleo está en su nivel más bajo de los últimos 35 años, en un 62.8 %.  El 44 % de los empleos creado son empleos de bajos salarios. La gran mayoría son empleos de medio tiempo. Si comparamos la cantidad de empleos creados en otras presidencias, observamos que el Presidente Reagan logró crear en sus 8 años de gobierno más de 18 millones de puestos de trabajo; Clinton más de 22 millones. Los 10 millones de Obama terminan siendo muy pocos. A pesar de haber reducido el desempleo, el ingreso medio de los estadounidenses se redujo desde los $53.718 en 2009 a los $50.678 actuales.

Source: Real Clear Politics

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Por otro lado el país ha dejado atrás la Gran Recesión. Pero su crecimiento en los últimos años ha sido realmente raquítico.  Muchos economistas aseguran que el logro de la recuperación se produjo gracias a las políticas monetarias impulsadas por la Reserva Federal más que por lo hecho por la Casa Blanca. El mayor logro bajo la administración Obama es la revolución energética, principalmente del petróleo que esta convirtiendo a Estados Unidos en la primera potencia energética del mundo, deshaciéndose de su dependencia del petróleo extranjero. Esta revolución está reduciendo a los países de la OPEP en jugadores cada vez menos importantes en el escenario mundial.  Gracias a este boom energético, Estados Unidos está viviendo una etapa de re-industrialización. Aunque muchos especialistas aseguran que las políticas del Presidente Obama poco tuvieron que ver en este proceso. Sino que el milagro se debió al espíritu de libre empresa estadounidense. Para muchos, en realidad el Presidente fue más un estorbo que una ayuda. El caso del famoso oleoducto canadiense es un típico ejemplo de la inoperancia presidencial.

Para terminar, la tasa federal de pobreza no ha descendido del 15 % de la población, siendo la más alta desde la década del 60. Con la nueva metodología del cálculo de pobreza (The Supplemental Poverty Measure) aplicado por el US Census, la tasa federal de pobreza sobrepasa el 16 %.

Por último, podemos mencionar dos cuestiones de vital importancia sobre el desempeño del Presidente Obama. La ley de Salud y su Política Exterior.

Con respecto al buque insignia de la administración, la ley de reforma del sistema de Salud (comúnmente llamada Obamacare), el 51,6 % de los estadounidenses se opone a ella, mientras que solamente el 38,1 % la respalda. La ley se basó en la reforma llevada a cabo por Mitt Romney en Massachussetts en 2006, y en el sistema suizo de salud. Muchos críticos aseguran que el Obamacare no adoptó lo mejor de ambas legislaciones, y creo una reforma de mercado con una gran intervención pública deficiente.  Otros aseguran que la Casa Blanca no logró vender bien la reforma, y que al surgir los problemas de su implementación, no supo cómo responder. Pero cuando el ciudadano común se comience a beneficiar de ella, será enormemente popular.

Source: Real Clear Politics

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En cuestión de política exterior, el 56 % de los estadounidenses reprueba su manejo, mientras que solo el 35.2 lo aprueba.

Source: Real Clear Politics

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La presidencia de Obama fue la única en la historia en que los periodistas y académicos progresista la habían declarado como exitosa, incluso antes de que Obama hubiera asumido. Tal fue así, que el periodista Chris Matthews de la cadena MSNBC, declaró en los primeros años de esta Presidencia: “nuestra función es hacer que este Presidente sea exitoso”.

El porque del triunfo republicano esta mas que claro.

 


 

 

Autor: Ariel Adrián Espejo

Estudiante de la Carrera de Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Realizó varios seminarios y cursos referentes a las Relaciones Internacionales.  Seminario Transiciones y polaridad: La Política Exterior Norteamericana en la Post Guerra Fría (Asociación para las Naciones Unidas de la República Argentina). Contribuyó en sitios como artepolitica, y fue co-fundador del Grupo Libertate. Ha publicado en la revista Reconciliando Mundos. Actualmente participa en el proyecto editorial de la Revista RACEI. Apasionado en las Relaciones Internacionales, se considera en realidad un “outsider” en la Ciencia Política. 

 

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