Los Estados fallidos y el Terrorismo Internacional.

 

por Andrés Gómez Polanco

 

Introducción

 

A partir de los ataques terroristas del 11 de Septiembre la guerra contra el terrorismo internacional se ha posicionado como tema central y estratégico tanto en las relaciones diplomáticas, en las instituciones intergubernamentales como en las políticas exteriores de los países. Este posicionamiento académico, militar y político de la guerra contra el terrorismo en la agenda internacional ha tenido como consecuencia inherente la búsqueda de tácticas, causas, razones y explicaciones que faciliten no solo la comprensión del fenómeno terrorista, sino sobre todo el establecimiento de estrategias en la guerra contra el terror. Tal es así que en este contexto la existencia de Estados fallidos ha cobrado una importancia sustancial, debido a que han sido directamente relacionados como terrenos fértiles para el aparecimiento, consolidación y reagrupamiento de grupos terroristas por su ineficiencia administrativa, su incapacidad para controlar y ejercer el poder en la integralidad de sus territorios y por no ser capaces de mantener el monopolio legítimo del uso de la fuerza.

Por consiguiente, a nivel mundial se ha estandarizado la creencia de que los Estados fallidos son países que brindan las condiciones estructurales necesarias para el aparecimiento del terrorismo, lo cual ha posibilitado la justificación y explicación del intervencionismo militar, la democratización, procesos de state building e inclusive el derrocamiento de regímenes políticos y la violación de soberanía como en los casos de Somalia, Afganistán, Irak y Pakistán. Ante lo cual es de vital trascendencia analizar y estudiar la verdadera relación existente entre el terrorismo y los Estados fallidos con el objetivo de establecer estrategias eficaces en la lucha contra el terror, evitar la utilización del intervencionismo militar como excusa política y coadyuvar al fortalecimiento de la seguridad y la paz internacionales.

Por lo tanto, la pregunta de investigación que guiará el presente ensayo analítico es la siguiente ¿Hasta qué punto la existencia de Estados fallidos viabiliza la emanación y consolidación del terrorismo internacional? En los siguientes párrafos se analizará y justificará la tesis de este ensayo académico que se sustenta en que no existe una relación lineal o causa/efecto entre los Estados fallidos y el terrorismo internacional debido a que: (1) La incapacidad administrativa de un Estado fallido no implica que este no pueda mantener el monopolio del uso de la fuerza y el control de su integralidad territorial. (2) El hecho de que un Estado fallido no posea el monopolio del uso de la fuerza no significa que exista una relación directamente proporcional con el aparecimiento del terrorismo en su territorio. (3) El terrorismo internacional ha emergido en Estados desarrollados. (4) Las redes de terrorismo internacional necesitan de infraestructura tecnológica, financiera, comunicacional, entre otras para su funcionamiento las cuales están ausentes en los Estados fallidos. (5) El terrorismo internacional generalmente ha emergido en Estados sponsors que han ayudado a su consolidación antes que en Estados fallidos gracias a la ausencia de presencia estatal.

Sin embargo, a pesar de que la tesis central del presente ensayo afirma la no existencia de una relación lineal entre terrorismo y Estados fallidos si hace énfasis en dos factores que viabilizan la posible emanación del terrorismo en dichos Estados que son (1) la existencia de conflictos intra-estatales en Estados fallidos que traspasen los límites de lo político, de la nacionalidad o inclusive de lo étnico como el factor religioso (Islam) y (2) la existencia de Estados fallidos crea las condiciones estructurales necesarias, es decir genera un ambiente permisivo, que puede ser o no empleado por el terrorismo lo cual depende de las particularidades y especificidades de cada país.

Revisión de la literatura

 

El trabajo académico sobre la relación existente entre Estados fallidos y terrorismo internacional ha sido prolífico durante los últimos años, por lo cual a continuación se procederá a revisar los principales aportes teóricos sobre el tema en cuestión. En primer lugar, según Stewart Patrick los Estados fallidos son aquellos que:

Únicamente poseen una soberanía legal más no el poder para emplearla en la realidad dado que en el aspecto de seguridad estos Estados no pueden mantener el monopolio del uso de la fuerza, no controlan sus fronteras ni la integralidad de su territorio y no pueden asegurar el orden público. En el plano político no tiene legitimidad democrática en sus instituciones, carecen de eficiencia administrativa y no pueden proveer de bienes y servicios públicos a su población. Y en el plano económico-social estos Estados no tienen seguridad jurídica ni material para desarrollar una economía productiva e incluyente (2006: pp. 29).

En otras palabras, los Estados fallidos son estructuralmente incapaces para ejercer el poder en su jurisdicción, cumplir con las responsabilidades básicas de un ente soberano en lo concerniente a la representación política, la seguridad interna y la construcción de cohesión social, lo cual genera un vacío de poder y de autoridad legítima que puede ser copado por otros actores.

Esta ausencia del Estado puede ser reemplaza, cooptada o instrumentalizada por diversos grupos como el crimen organizado, la insurgencia o el terrorismo; sobre este último Max Abrahms asevera que “los terroristas son actores racionales que atacan a civiles por fines políticos” (2008: pp. 78). Igualmente, Andrew Kydd y Barbara Walter definen al terrorismo como “el uso de la violencia contra civiles por parte de actores no estatales para conseguir objetivos políticos como: cambio de régimen, cambio territorial, cambio político, control social, mantener el statu quo, generar miedo y descontrol, y provocar una respuesta militar desproporcionada” (2006: pp.52).

Por ende, existen diversos argumentos y análisis que sostienen que la simbiosis entre estos dos factores, como son la presencia de Estados fallidos y el terrorismo internacional, están directamente relacionados en una ecuación causa/efecto; es decir que la existencia de Estados estructuralmente incapaces para garantizar el control de su territorio, el monopolio legítimo del uso de la fuerza dentro de sus fronteras y un mínimo de cohesión social son zonas fértiles para el desarrollo y consolidación de grupos terroristas en el escenario internacional. Así lo entiende Stewart Patrick cuando afirma que “los Estados fallidos son atractivos para las organizaciones terroristas transnacionales ya que ofrecen una serie de beneficios como: ser refugios seguros, experiencia en conflictos, lugares para entrenamiento y adoctrinamiento, acceso a armas y equipamiento, recursos financieros, zonas de tránsito, blancos desprotegidos para operaciones y reclutamiento” (2006: pp.34).

Por otro lado, a pesar de que existe la creencia generalizada de una asociación indisoluble e inherente entre Estados fallidos y terrorismo transnacional, sobre todo porque estos países no ejercen un control real sobre sus territorios, no siempre la presencia de Estados fallidos a pesar de las condiciones estructurales de vacío de poder generan espacios -o tales espacios no son aprovechados- para el nacimiento o la consolidación del terrorismo internacional. Así lo considera el mismo autor cuando explica que alrededor del mundo existen regiones como Medio Oriente y el África subsahariana que poseen Estados fallidos, pero que la presencia del terrorismo internacional en tales Estados difiere proporcionalmente (existe un mayor número de grupos terroristas en Medio Oriente) por lo cual el solo argumento de la presencia de Estados fallidos como incubadoras del terrorismo es insuficiente; debido a que las particularidades y especificidades de cada Estado fallido como su dinámica política, cultural, religiosa y geográfica influyen decisivamente. Igualmente, el autor señala que el terrorismo que aparece o se consolida en ciertos Estados fallidos no es un terrorismo transnacional, sino grupos terroristas que restringen su accionar y sus objetivos políticos a nivel nacional bien sean para derrocar un régimen político (FARC en Colombia), guerras civiles, luchas de liberación nacional (Tigres de Liberación del Eelam Tamil en Sri Lanka) o enfrentamientos de origen étnico (Patrick, 2006: pp. 35).

Sin embargo, otros autores como James Piazza argumentan que los Estados fallidos son efectivas incubadoras para la germinación del terrorismo transnacional ya que la ausencia de un Estado de derecho, la inexistencia de mecanismos eficaces para la proyección interna del poder estatal y la incompetencia y corrupción generan grandes incentivos y bajos costos en las funciones y operaciones de los grupos terroristas internacionales (2008: pp.471). Además los Estados fallidos ofrecen a los terroristas grandes cantidades de posibles voluntarios y reclutas porque ante su población tales Estados están deslegitimados al no tener la fuerza institucional para detener al terrorismo, combatir la pobreza y generar oportunidades. Por consiguiente, los Estados fallidos generan “stateless areas” donde la anarquía generada por el vacío del poder legítimo institucional es aprovechada por el terrorismo para configurarse, tal pasividad del Estado permite que los grupos terroristas ganen legitimidad reemplazándole en sus funciones y autoridad lo cual coadyuva a que los Estados fallidos pierdan la lealtad de sus ciudadanos y prevalezca el fanatismo terrorista. También la consolidación del terrorismo en Estados fallidos es funcional a los intereses y objetivos de dichas organizaciones transnacionales del terror, porque por medio de su asentamiento en esta clase de Estados que no pueden combatirlos eficazmente, pero que poseen una soberanía formal en el escenario internacional los grupos terroristas internacionales esquivan la intervención militar extranjera por el respeto a esa soberanía superficial.

En contraposición, Menkhaus afirma que los grupos terroristas en los Estados fallidos son aún más vulnerables debido a que las normas internacionales de no intervención así como el respeto a la soberanía son menos rígidas y pueden ser vulneradas fácilmente por potencias extranjeras, además el terrorismo es afectado por el caos existente en estos países que carecen de la infraestructura necesaria para desarrollar actividades terroristas transnacionales. Y generalmente los Estados fallidos están atravesados por conflictos armados internos o guerras civiles en los cuales las organizaciones terroristas son involucradas por los actores internos (2006: pp.17).

De igual manera, la preeminencia de ideologías y fundamentalismos extremos ligados al fanatismo religioso en los Estados fallidos ha demostrado ser un aliciente importante para que grupos terroristas transnacionales escojan a los Estados fallidos que poseen estas características como sus “safe havens”, ya que más allá de las condiciones estructurales que estos les proveen, el terrorismo encuentra un ambiente cultural, religioso e ideológico favorable para expandirse. Tal como lo ejemplifica Seth Jones (2008: pp. 27) “Hay dos principales grupos insurgentes operando en Afganistán: los Taliban y Hizb-i-Islami que están motivados por una interpretación radical del Islam Suni y del Salafismo, por ende cuando Al Qaeda se instaló en este país encontró todo un ambiente ideológico, religioso y político en su favor para desarrollar sus actos de terror”.

Siguiendo con la misma lógica, otro de los factores que viabiliza la relación entre Estados fallidos y terrorismo internacional es que dichos Estados no tienen la voluntad política o la capacidad material para construir obstáculos militares, institucionales, políticos o culturales contra la emanación del terrorismo dentro de sus fronteras como lo establece Thomas Hegghammer:

Los Estados fallidos en Medio Oriente como Afganistán y Pakistán se han caracterizado por su incapacidad para generar obstáculos para la expansión del terrorismo a través de la permisibilidad en la creación y movilización de redes terroristas transnacionales protagonizadas por voluntarios conocidos como “foreign fighter” (2010: pp.68).

 

Además los Estados fallidos al carecer de una institucionalidad democrática que efectivice y controle el ejercicio del poder se caracterizan generalmente por ser regímenes represivos que vulneran sistemáticamente los derechos humanos de sus ciudadanos lo cual es usufructuado por los grupos terroristas. También estos Estados son incapaces de regular la existencia de una economía formal y legal, fenómeno que es aprovechado por el terrorismo para generar fuentes ilegales y criminales de financiación a través de la economía sumergida como lo asevera Martha Crenshaw “la precariedad económica y la represión política son factores que exacerban la alienación de los ciudadanos hacia los grupos terroristas debido al resquebrajamiento constante de las condiciones de vida en los Estados fallidos” (2005: pp.15).

De la misma forma los Estados fallidos son incubadoras del terrorismo transnacional porque dadas sus condiciones de vacío de poder son instrumentalizados por los grupos terroristas como santuarios desde los cuales pueden exportar sus actividades terroristas hacia otros países generando inestabilidad e inseguridad mas allá de las fronteras dentro de las cuales operan. Como lo denota Fouad Ajami:

La Primavera Árabe puede tener como principal consecuencia política el desmantelamiento de regímenes autocráticos y dictatoriales, pero medianamente eficaces en la lucha contra el terrorismo, ante lo cual puede ocurrir una desbandada de Estados fallidos en la región desde los cuales se exporte el terrorismo transnacional hacia occidente (2012: pp.62).

Marco Teórico

 

En esta sección se procederá a explicar la teoría relevante que guiará junto con la metodología el análisis de la tesis de la presente investigación, la cual consiste en que no existe una relación lineal entre la presencia de Estados fallidos y la emanación y consolidación del terrorismo internacional, esta ecuación depende de las particularidades y especificidades de cada Estado fallido. Por lo cual, la teoría relevante que se empleará en el presente análisis es aquella desarrollada por Aidan Hehir en su ensayo “The Myth of the Failed State and the War on Terror: A challenge to the Conventional Wisdom”, la cual posee cuatro argumentos teóricos que serán desarrollados a continuación.

El primer argumento teórico consiste en que (1) La incapacidad administrativa de un Estado fallido no implica que no pueda ejercer el monopolio de la fuerza en su territorio; debido a que tal como lo señala Aidan Hehir (2007: p.314) “hay dos categorías de Estados fallidos –por un lado aquellos que tienen una incapacidad administrativa y por otro lado aquellos que tienen una incapacidad coercitiva- por lo que pueden existir Estados fallidos en lo administrativo pero que monopolicen el uso de la fuerza dentro de sus fronteras”. En otras palabras, no existe necesariamente una relación directa entre la existencia de un Estado fallido y el terrorismo internacional ya que tal Estado puede ejercer el pleno control de su integralidad territorial y a la vez tener graves problemas administrativos de carácter estructural. Inclusive en aquellos Estados fallidos que se caracterizan por poseer una incapacidad coercitiva la existencia de terrorismo no es una constante, ya que la emanación de este fenómeno depende de las particularidades cada Estado fallido (dinámica política, cultural, religiosa, geográfica, entre otras).

El segundo argumento teórico de esta teoría se centra en que (2) El terrorismo internacional ha emergido en Estados fallidos no por la ausencia del Estado, sino por su patrocinio; porque “antes del 9/11 el terrorismo internacional encontró santuarios en Estados fallidos donde la autoridad estatal ayudó, protegió y consolidó a los grupos terroristas como Al Qaeda bajo el régimen Taliban o la misma organización en Sudan (en este país en guerra civil Al Qaeda se localizó en la parte controlada por el Estado)” (Hehir, 2007: pp. 318). Por lo tanto, los grupos terroristas transnacionales han emergido y fortalecido al amparo de la colaboración estatal de regímenes políticos con los cuales compartían intereses u objetivos y que coincidencialmente se encontraban en países considerados fallidos; en todo caso tal consolidación del terrorismo no ha sido precisamente por la indiferencia estatal o por el vacío de poder.

Un claro ejemplo que valida a este argumento teórico es el caso de Al Qaeda en Afganistán que se benefició del directo apoyo del régimen Taliban que gobernó dicho país desde 1996 con mano de hierro inspirado en la sharia islámica hasta su derrocamiento en el 2001 por la invasión estadounidense, en lo que fue el régimen político afgano mas estable y fuerte en muchas años, inclusive décadas.

El tercer argumento teórico se sustenta en que (3) El terrorismo internacional no es un fenómeno exclusivo e inherente a los Estados fallidos sino que puede y esta emergiendo cada vez mas desde Estados desarrollados occidentales, debido a que los grupos terroristas transnacionales como Al Qaeda son en su mayoría redes internacionales del terror descentralizadas y autónomas que actúan de manera independiente, mas como una “Brand” que como una organización jerárquica, por lo cual no tienen a Estados fallidos como sus centros fijos de operaciones y durante los últimos años con mayor medida se han focalizado en países desarrollados occidentales dado que son sus “targets” y brindan mayores facilidades operacionales.  Por ende, afirmar que los Estados fallidos exclusivamente actúan como santuarios para la emanación y consolidación de grupos terroristas es desconocer la realidad bajo la cual tanto en Paris, Londres, Nueva York, como en Riad o Kabul el terrorismo ha aparecido como células de militantes autónomos.

El cuarto argumento teórico se centra en que (4) Los Estados fallidos carecen de la infraestructura necesaria, lo cual impide la funcionalidad de los grupos terroristas transnacionales, porque la infraestructura deteriorada o destruida (tecnológica, financiera, comunicacional, productiva, institucional, militar, entro otros) de los Estados fallidos es un gran obstáculo para que el terrorismo internacional pueda ser funcional en dichos territorios, ya que los grupos terroristas transnacionales modernos requieren gran sofisticación tecnológica y comunicacional. Por consiguiente, Estados fallidos como Costa de Marfil y Haití que históricamente han sufrido de incapacidad administraba y coercitiva en sus territorios, pero que poseen una infraestructura precaria no han sido “safe havens” para el terrorismo internacional.

Por otro lado, en consonancia con la tesis de la presente investigación la cual afirma que no existe una relación lineal entre los Estados fallidos y el terrorismo internacional, sino que esta relación depende de las particularidades y especificidades de cada Estado fallido; se han escogido dos argumentos teóricos que viabiliza en ciertos casos la posibilidad de que los Estados fallidos sean funcionales para la emanación y consolidación del terrorismo transnacional. Estos son: (1) la existencia de conflictos intra-estatales en Estados fallidos que traspasen los límites de lo político, y de la nacionalidad como el factor religioso (Islam), porque ciertos conflictos intra-estatales donde factores de cohesión como la religión son centrales promueven que los grupos terroristas y los ciudadanos de tales Estados fallidos se identifiquen mutuamente en cuanto a objetivos e intereses que traspasan las limitaciones de carácter nacional, político y étnico. (2) La existencia de Estados fallidos crea las condiciones estructurales para la configuración de un ambiente permisivo con los grupos terroristas transnacionales, debido a que según Bridget Coggins “el solo hecho de que existan Estados fallidos donde no hay un control integral del territorio nacional ni el monopolio del uso de la fuerza crea las condiciones estructurales –ambiente permisivo- que pueden o no ser utilizadas por los grupos terroristas transnacionales, lo cual es una amenaza latente” (2011: pp. 16).

Metodología

La metodología cuantitativa que se utilizará en el presente ensayo académico para probar la tesis planteada se centra en cuatro estadísticas. En primer lugar, para la Tabla 1 que muestra el número de organizaciones terroristas existentes en los 20 primeros países considerados Estados Fallidos (tomado el año 2007 como base) tiene como objetivo demostrar las siguientes aseveraciones teóricas: (1) La incapacidad administrativa de un Estado fallido no implica que no pueda ejercer el monopolio de la fuerza en su territorio, (2) El hecho de que un Estado fallido no posea el monopolio del uso de la fuerza no significa que exista una relación directamente proporcional con el aparecimiento del terrorismo en su territorio y (5) El terrorismo internacional ha emergido en Estados fallidos no por la ausencia del Estado, sino por su patrocinio.

 

En segundo lugar, la Tabla II que contiene los Estados que poseen mas grupos terroristas en su territorio tomando en cuenta su posición en el Failed State Índex (tomado el año 2007 como base), tiene como objetivo demostrar las siguientes aseveraciones teóricas: (3) El terrorismo internacional ha emergido en Estados desarrollados. (4) Las redes de terrorismo internacional necesitan de infraestructura tecnológica, financiera, comunicacional, entre otras para su funcionamiento las cuales están ausentes en los Estados fallidos.

En tercer lugar, la Tabla 3 mostrará los 10 principales Estados Fallidos del Failed State Índex 2013 que tiene como objetivo demostrar la siguiente aseveración teórica: (1) la existencia de conflictos intra-estatales en Estados fallidos que traspasen los límites de lo político, y de la nacionalidad como el factor religioso (Islam). Y los gráficos sobre la evolución (1980-2013) del Índice de Desarrollo Humano del PNUD de la República Democrática del Congo para demostrar el siguiente argumento teórico: (2) La existencia de Estados fallidos crea las condiciones estructurales para la configuración de un ambiente permisivo con los grupos terroristas transnacionales.

 

Análisis y Resultados

 

La tesis de la presente investigación sostiene que no hay una relación directa entre la existencia de Estados fallidos y la emanación y consolidación de grupos terroristas transnacionales desde estos, pero que dicha relación podría ser efectiva por las especificidades de cada Estado fallido. Por ende, como lo indica la Tabla 1 de los 20 principales Estados fallidos solamente 7 Estados, es decir el 35%, poseen grupos terroristas en su territorio por lo cual este dato demuestra que aunque la mayoría de los 20 principales Estados fallidos del año 2007 tienen incapacidad administrativa no poseen incapacidad coercitiva o bien carecen de capacidad coercitiva pero esto no ha influenciado en que el terrorismo internacional aparezca en su territorio nacional (65% de los Estados fallidos sin grupos terroristas transnacionales).

Además en la Tabla 1 se demuestra que de los 7 Estados fallidos que poseen terrorismo internacional en 4 de ellos (Sudan, Somalia, Pakistán y Afganistán) claramente los grupos terroristas internacionales han emergido y se han consolidado debido a que los Estados han actuado como sponsors y patrocinadores de dichas organizaciones terroristas. En otras palabras, el 57% de los Estados fallidos que tienen presencia de terrorismo internacional ha sido como consecuencia del apoyo estatal, mas no por la ausencia de una autoridad institucional ni por un vacío de poder.

 

 

 

 

Por otro lado, la Tabla 2 demuestra que en los países desarrollados occidentales existe el fenómeno del terrorismo transnacional a pesar de que estos países son la antítesis en términos sociales, económicos, democráticos, institucionales, políticos y de seguridad frente a los Estados fallidos. Por ende, se puede deducir que los Estados fallidos y el terrorismo internacional no poseen una relación lineal de causa/efecto ya que los grupos terroristas transnacionales operan como redes descentralizadas y autónomas a nivel mundial independientemente del grado de desarrollo de los países.

Por lo cual, Estados Fallidos como Costa de Marfil, Chad, Haití o Sierra Leona no poseen ningún grupo terrorista transnacional, mientras que países desarrollados como Australia (2), Bélgica (2), Alemania (2) o España (2) si los poseen. De hecho si se calcula el número de grupos terroristas transnacionales que existen en los 20 principales Estados Fallidos (Tabla 1) suman 15 organizaciones frente a los 8 grupos terroristas que existen en los países desarrollados anteriormente enumerados. Igualmente, la Tabla 2 demuestra que la existencia de grupos terroristas transnacionales en países desarrollados frente a la inexistencia de estos grupos en la mayoría de Estados fallidos (Tabla 1) se debe a que el terrorismo internacional prefiere ubicarse en países que les brinda facilidades tecnológicas, comunicacionales, financieras y militares para sus operación, antes que en Estados con precariedades en infraestructura.

En contraposición, la Tabla 3 muestra como una de las particularidades o especificidades para que los Estados fallidos viabilicen la emanación o consolidación de grupos terroristas transnacionales en sus territorios es la existencia de conflictos intra-estatales en dichos Estados fallidos que traspasen los límites de lo político, de la nacionalidad e inclusive de lo étnico como el factor religioso (Islam) que está presente en 5 de los 10 principales Estados Fallidos según el Failed States Idex 2013.

Es decir el 50% (Sudan, Sudan del Sur, Afganistán, Yemen y Somalia) de los Estados fallidos que poseen terrorismo transnacional se debe a que poseen conflictos internos ligados al islam lo cual promueve la generación de identidades, intereses y objetivos entre los grupos terroristas y los ciudadanos de aquellos Estados fallidos en conflicto. Un claro ejemplo de lo expuesto es Afganistán que según Carter Malkasian y Kael Weston:

Es un Estado fallido incapaz de protegerse a sí mismo de las amenazas terroristas como Al Qaeda, de los grupos tribales que emplean acciones criminales y de los Talibanes quienes  configura un ambiente violencia sistémico que sin la presencia de Estados Unidos traería consigo el caos generalizado (2012: pp. 117).

Igualmente, si bien es cierto no existe una relación inherente entre los Estados fallidos y el terrorismo internacional aquellos países que no pueden mantener el monopolio del uso de la fuerza, controlar la integralidad de su territorio, establecer el orden público e implantar justicia en su sociedad. Aquellos países fallidos que no pueden proporcionar bienes y servicios públicos a sus ciudadanos, generar una mínima cohesión social y legitimidad en sus instituciones políticas si bien es cierto no necesariamente van a representar “Safe havens” para los grupos terroristas internacionales; si pueden representar una posibilidad abierta o una amenaza latente dado el vacío de poder para que el terrorismo internacional pueda aprovecharse de esta situación de anomia en cualquier momento.

Por ejemplo La República Democrática del Congo es un Estado fallido que esta entre los 10 principales países que tienen esas características (Tabla 1 y Tabla 3), pero que no posee grupos terroristas transnacionales en su territorio (Tabla 1) por lo cual representa un espacio de posibilidad siempre abierto para el terrorismo internacional dadas sus precarias condiciones estructurales. Como lo demuestra la Tabla 4 en la cual se puede observar que el promedio de Índice de Desarrollo Humano de la RDC desde 1980 hasta el 2013 ha tenido un promedio de 0,315 uno de los más bajos en todo el mundo, además este Estado fallido ha tenido casi el mismo IDH en los últimos 30 años 2013 (0,338) frente a 1980 (0,336). Por lo tanto, la pobreza, la inequidad, la marginalidad social, el desempleo, la poca productividad, la violencia, unas instituciones políticas frágiles y la reciente finalización de una cruenta guerra civil hacen que la RDC sea un ambiente permisivo para el terrorismo transnacional.

 

 

Conclusión

 

La presente investigación demostró teórica y empíricamente que los Estados fallidos no tiene una relación lineal con el aparecimiento y la consolidación del terrorismo internacional en sus territorios, sino que este fenómeno depende de las particularidades de cada Estado Fallido. De tal forma se argumentó 5 razones teóricas que sustentan esta tesis  que son: (1) La incapacidad administrativa de un Estado fallido no significa que este posea una incapacidad coercitiva. (2) Si un Estado fallido posee una incapacidad coercitiva no representa necesariamente la existencia de terrorismo internacional. (3) Los Estados fallidos que poseen terrorismo transnacional ha sido gracias a la ayuda del Estado. (4) El terrorismo internacional esta presente en países desarrollados occidentales. (5) Los países desarrollados brindan mayores facilidades en infraestructura para los grupos terroristas. Además se evidenciaron dos argumentos teóricos a favor de la relación entre Estados fallidos y terrorismo; (1) la existencia de un vinculo cohesionador en los conflictos internos de dichos países (religión) y (2) la constante existencia de un ambiente de permisividad.

Finalmente, se puede deducir que esta relación siempre dinámica y cambiante merece que se aborde en otras dimensiones y con otras preguntas para su mejor esclarecimiento como: ¿Existe una relación eficaz en los procesos de democratización y “state building” como forma de frenar el terrorismo transnacional? O ¿Hasta qué punto los Estados Fallidos son una fuente de inestabilidad sistémica en la comunidad internacional más allá del terrorismo?


 

REFERENCIAS

 

-Ajami, Fouad (2012). The Arab Spring at One. New York: Foreign Affairs.

 

-Abrahms, Max (2008). What terrorists really want: Terrorist Motives and Counterterrorism Strategy. Massachusetts: The MIT Press.

-Coggins, Bridget (2011). Do failed states produce more terrorism: Initial evidence the non-traditional threat data (1999-2008). Washington: McGill University.

-Crenshaw, Martha (2005). Addressing the Causes of Terrorism: The Club de Madrid Series on Democracy and Terrorism. Madrid: Club de Madrid.

-Fund For Peace (FFP) (2013). “Failed State Index 2103”, Visita 26 de Enero del 2015. http://ffp.statesindex.org/rankings-2013-sortable

-Hegghammer, Thomas (2010). The Rise of Muslim Foreign Fighters: Islam and the Globalization of Jihad. Massachusetts: MIT.

-Hehir, Aidan (2007) The Myth of the Failed State and the War on Terror: A challenge to the Conventional Wisdom. Washington: Journal of Intervention and Statebuilding.

-Jones, Seth (2008). The Rise of Afghanistan’s Insurgency: State Failure and Jihad Massachusetts: The MIT Press.

-Kydd, Andrew y Walter, Barbara (2006). The Strategies of Terrorism. Massachusetts: MIT.   

 

– Malkasian, Carter y Weston, Kael (2012). War Downside: How to accomplish More with Less New York: Foreign Affairs.

-Menkhaus, Ken (2006). Quasi-States, National Building and Terrorist Safe Havens. New York: Journal of Conflict Studies.

-Patrick, Stewart (2006). Weak States and global threats: Fact or fiction? Washington: The Washington Quarterly.

 

-Piazza, James (2008). Incubators of Terror: Do Failed and Failing States Promote Transnational Terrorism? Charlotte: University of North Carolina.

-Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (2013). “Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la República Democrática del Congo 2013”, Visita 29 de Enero del 2015 http://www.datosmacro.com/idh/republica-democratica-congo


 

Autor: Andrés Gómez Polanco

(Quito, Ecuador). Egresado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de las Américas Ecuador (UDLA). Realizó pasantías en la Oficina de Información Pública del Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y en el Departamento de Investigación Política en FLACSO-Ecuador. Trabaja como consultor político con la Dra. Gretel Ledo sobre temas de análisis político de la realidad argentina y procesos de integración (MERCOSUR-UNASUR). Posee más de 90 artículos de opinión de temas de política nacional e internacional en los principales periódicos del Ecuador y en Diario el País de España. Igualmente, ha publicado ensayos académicos en la Revista de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UDLA, en la Revista digital de temas geopolíticos Acontecer Mundial (RAM) y en la Revista de la Cancillería del Ecuador, Line Sur. Es columnista del sitio web de análisis político Equilibrio Internacional (EI) y del periódico digital argentino Conexión 13. Ha obtenido varios premios en diversos Modelos de Naciones Unidas Interuniversitarios. Es Presidente de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la UDLA.

Facebook: https://www.facebook.com/andressebastian.gomezpolanco?fref=ts

Contacto: asgomez@udlanet.ec


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