Alianza del Pacífico: Una evaluación teórica desde el neorrealismo

 

 

por Laura Vargas

La Alianza del Pacífico (AP) se consolida como una iniciativa que promueve la cooperación entre Chile, Colombia, México y Perú.

En la actualidad, se puede evidenciar una tendencia de los Estados a buscar cooperación en el escenario internacional y a tener comportamientos que responden a esta disposición. Según la Organización Mundial del Comercio: “con la expansión de la producción internacional compartida, los países en desarrollo también comenzaron a concertar acuerdos de integración profunda, en particular a nivel regional.” (2013, p. 272) No obstante, aunque la inclinación sea esta, es posible constatar que estos proyectos, a menudo, no logran alcanzar las metas que se proponen. Es por esta razón que se desarrollará el análisis de la viabilidad de la A.P.

La tesis de este artículo se construye con base en consideraciones teóricas de Relaciones Internacionales y, particularmente, según el enfoque neorrealista delimitado por John Mearsheimer y Robert Gilpin. A partir de la propuesta de estos autores, se desarrollaran dos argumentos. Primero que la AP, a pesar de sus objetivos oficiales, puede considerarse como una herramienta de poder. Segundo que esta sirve como una palanca en la estrategia tanto de sus miembros en el subsistema como de Estados Unidos en el sistema. Se enfocará el análisis en el nivel subsistémico antes de abordar el sistémico.

Desde la perspectiva neorrealista, existen unidades que conforman el sistema (los Estados). La configuración de este se determina por distribuciones inequitativas de poder. Dicho poder tiene dos dimensiones. Desde la formulación de Robert Gilpin y John Mearsheimer se considera un poder fundado en la riqueza y otro en la competencia militar. El primero de estos es descrito como un poder productivo o latente y el segundo, como un poder destructivo o verdadero (Gilpin, 1975 y Mearsheimer, 2001). Cuando un Estado no tiene la capacidad destructiva suficiente para influir en el sistema, empieza la búsqueda de esta a través de la potencialización económica (poder productivo). A su vez, esto le permitirá aumentar su capacidad militar, es decir su poder destructivo.

La AP es planteada, en primera medida, como un mecanismo económico y comercial, lo que significa que tiende a incrementar el poder latente de cada Estado miembro. No obstante, siguiendo la lógica de Gilpin, puede considerarse que la integración económica promovida por la AP (1) pudiera llevar, a largo plazo, a maximizar el poder destructivo de sus miembros. De esta manera, la alianza resultaría en la redefinición de la posición de cada una de las unidades del subsistema latinoamericano.

Aunque la AP pueda ser el primer eslabón para aumentar el poder de los que la conforman y así redefinir la configuración del sistema a su favor, esta no parece ir en contra de las directrices formuladas por el principal aliado de sus miembros: Estados Unidos. En este sentido, la AP permite a los Estados que la componen seguir la prescripción de prudencia recetada por los autores realistas neoclásicos, alcanzando simultáneamente objetivos a priori opuestos: mantener su independencia y no entrar en competencia frontal con la mayor potencia del sistema (Morgenthau, 2005, pp. 14-17).

Así, la búsqueda de maximización del poder latente a través de la AP no debería llevar a sus miembros a tratar de revisar el equilibrio de poder actual. Este argumento se funda en la explicación que los autores realistas hacen del comportamiento de los Estados gracias al concepto de “ganancias relativas” (Krasner, 1976). En el caso particular, los costos de la implementación de la AP, no son mayores que las ganancias esperadas. Este diferencial positivo se da porque sus miembros no desafían directamente el poder estadounidense. En el caso contrario, ninguno de los países pertenecientes a la alianza estaría dispuesto a seguir adelante ya que el hecho de desafiar la posición hegemónica de Estados Unidos generaría unos gastos que volvería las ganancias negativas.

Por otro lado, la AP se ve justificada por la búsqueda del equilibrio de poder. La creación de alianzas no va en contra ni de la lógica del neorrealismo ni del concepto de equilibrio de poder. De hecho, a través de las alianzas, se refuerza la seguridad de los Estados que participan de ellas, ya que estas disminuyen el nivel de las amenazas que nacen en el exterior del conjunto considerado. Con el equilibrio de poder, se busca generar un peso que contrarreste el de las dinámicas que son generadas en el sistema y en los subsistemas. En el nivel sub-sistémico, la AP sirve de intermediaria, pero también de moderadora de las relaciones entre los Estados que la componen por una parte, y con otros organismos multilaterales, por otra. Es el caso, por ejemplo, con el ALBA y el MERCOSUR .

MERCOSUR es un mercado común creado entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Venezuela y Bolivia con el Tratado de Asunción de 1991. Este mecanismo de integración regional no incluye a ninguno de los países que hacen parte de la AP, razón por la cual, la cooperación entre Chile, Colombia, México y Perú tendría el propósito, siguiendo la propuesta neorrealista, de reequilibrar el poder con respecto a los otros esfuerzos de maximización de este que se han llevado a cabo en el subsistema latinoamericano. Para ilustrar la relación de fuerza entre los dos bloques se observarán dos series de cifras, las del crecimiento económico primero, seguido de algunos datos demográficos.

La tasa de crecimiento del PIB de la Alianza del Pacífico registró, para 2012, un incremento del 5%, lo cual, según ANALDEX (2) , “es superior en 1.9 puntos respecto al crecimiento promedio de América Latina y el Caribe y superior en 2.8 puntos respecto al crecimiento promedio mundial (2.2%)” (2013). MERCOSUR, por su parte, alcanzó el 5,2% en el crecimiento de sus tasas. A pesar de que esta cifra sea superior “expresa una desaceleración respecto al 2010, donde los registros fueron de 7,4% (…)”, una diferencia de 2.2 puntos (Informe MERCOSUR N. 17 del Banco Interamericano de Desarrollo). Para los cuatro Estados de la Alianza, con respeto al 2010, también hubo desaceleración pero menor que la de MERCOSUR, 0.95 puntos (Banco Mundial, 2013). La AP manifiesta entonces todas las características de una alianza cuyo objetivo es buscar el equilibrio en el subsistema latinoamericano.

En cuanto a la población, la AP registra 209 millones de habitantes aproximadamente, mientras que el agregado de los Estados que conforman MERCOSUR asciende a 292 millones aproximadamente (The World Factbook, 2013). Sin embargo, tan solo Brasil representa casi el 68% de los habitantes del segundo bloque. A partir de estas cifras es posible evidenciar la relativa homogeneidad de la Alianza del Pacífico frente al desequilibrio poblacional en el conjunto de MERCOSUR. Así, el segundo bloque revela una dependencia a un solo miembro, quien aporta la mayor cantidad de población, Brasil.

La AP también modera las relaciones con Estados. Brasil es ejemplo de tal situación. Este Estado se ha posicionado como un referente regional y un apoyo para el impulso de políticas en el sub-sistema (Stewart-Ingersoll y Frazier, 2012). De los 5,343 billones de dólares que América Latina y el Caribe generan de PIB, Brasil aporta 2,253 billones, es decir el 42,16% del total, mientras que el 57,84% son aportados entre los 28 Estados restantes (Banco Mundial, 2013). En cuanto a la variable poblacional, se mantiene la misma condición de mayoría por parte de Brasil. De los 581,4 millones de habitantes de la región latinoamericana y del Caribe, solamente este Estado tiene 198,7 millones, es decir el 34,17% (3) .

Por estas características Brasil aparece como la unidad de mayor importancia en el subsistema y líder en MERCOSUR. Bajo el enfoque realista, estos dos elementos llevan a considerar Brasil como un Estado que busca mantener el balance de poder a su favor. Según la perspectiva neo-realista, el comportamiento de Brasil está guiado por el grado de conformidad que este tiene en relación con la posición que ocupa dentro del sistema internacional (Schweller, 1994, p.100). MERCOSUR, se convierte entonces en un mercado integrado por el más poderoso de la región y Estados con poca capacidad de acción. Brasil puede así influir sobre sus vecinos mientras que estos encuentran, en esta propuesta, la posibilidad de reequilibrar la distribución de capacidades en el subsistema bajo el liderazgo brasileño. En este ejemplo, se presentan dos comportamientos. En primer lugar, está Brasil actuando como un Estado hegemón y, en segundo lugar, están los Estados que lo siguen, respondiendo a la táctica de seguidismo o bandwagoning (Mearsheimer, 2003).

México es el segundo Estado en la región con capacidad de influencia sobre el resto de las unidades. Sin embargo, la lógica de sus acciones es distinta a la de Brasil porque tiende al seguidismo frente a Estados-Unidos. Como su participación en el TLCAN lo demuestra, busca el mantenimiento del statu quo siguiendo la política del Estado más poderoso del hemisferio. A través de esta dinámica, la creación de la AP se ve justificada como el mecanismo de integración liderado por el segundo Estado más poderoso de la región. No obstante, este proceso se diferencia del iniciado por Brasil en el hecho que agrupa las potencias regionales medianas y no las más pequeñas. Este argumento se evidencia cuando se considera el promedio del PIB per cápita de los Estados que participan de los dos conjunto. Excluyendo a las dos mayores potencias económicas, el PIB promedio per cápita de la AP asciende a 13,533$, mientras que solamente asciende a 11,960 $ en MERCOSUR, una diferencia significativa de 1,573$.

De esta manera, la Alianza se presenta como un mecanismo de integración que busca mantener el statu quo en el sistema en tanto que sigue las directrices estadounidenses, pero que también busca reequilibrar el poder en el subsistema frente a Brasil y a instituciones de las que hace parte, como MERCOSUR.

Es necesario resaltar que Brasil no solamente se presenta como una unidad potente en el subsistema sino que también, participa activamente en la política del sistema en su conjunto a través de mecanismos como BRICS. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica son Estados que guían sus acciones por el interes de maximización de poder en el sistema internacional y de reequilibro de este frente a actores históricamente potentes. Esto se ha manifestado a través de dinámicas regionales y en los diferentes subsistemas de los que hacen parte.

Es importante identificar las dinámicas de los otros Estados conformadores de BRICS resaltando el caso de China. Este es un país que, al igual que Brasil, tiene un liderazgo regional seguido y promovido por otras unidades del sub-sistema que no tienen la misma capacidad de acción. El liderazgo es ejercido debido, principalmente, a la incidencia en términos demográficos y de crecimiento económico que tiene. La parte asiática oriental, meridional y del Pacífico (4) tiene aproximadamente 3651 millones de habitantes, de los cuales alrededor de 1351 millones corresponden a China (Banco Mundial, 2013). Es decir que el 37% de la población de las regiones contempladas se encuentra en un solo país, dejando el 63% a los 31 Estados restantes. Esta proporción es aún mayor cuando se analiza el crecimiento económico de China en comparación con el de las regiones asiáticas. Según el Banco Mundial, el PIB que China aporta es de 8358 billones $ y el del total para las regiones es de 12739 billones $. Es decir el 65,6% es generado por las dinámicas económicas y comerciales de China. Así, es posible decir que China y Brasil son Estados que tienen la capacidad de influir en los sub-sistemas de los que hacen parte y que han venido posicionándose como líderes regionales.

En términos de Mearsheimer, la maximización del poder relativo hasta el punto hegemónico es la única forma para que un Estado pueda garantizar su supervivencia. Esto es lo que tratan de hacer China, Brasil y el conjunto de los BRICS. En sus respectivos subsistemas, compiten para alcanzar la hegemonía apoyándose los unos a los otros, utilizando la táctica indirecta de alianza preconizada por Mearsheimer (capitulo 6 o 7, averiguar, Mearsheimer 2003).

Con fines comparativos el caso de Myanmar y de su relación con China es interesante para entender cómo esta ha venido organizando su entorno regional. Hay elementos políticos y económicos que permiten resaltar la labor que está ejecutando China. A través de las dinámicas regionales esta reequilibra las relaciones que mantiene con las demás unidades del sub-sistema, pero también con las unidades más potentes en el sistema, como es el caso con Estados Unidos.

En primer lugar, en el aspecto político, se ha presentado una lucha por la influencia entre China y Estados Unidos en Myanmar. Tras el regreso de la líder del partido opositor Aung San Suu Kyi por estar 25 años privada de la libertad bajo arresto domiciliario, la junta militar de ese Estado ha visto amenazada su permanencia. Suu Kyi ha mantenido una lucha pacífica para implementar la democracia como régimen en su país. Esta situación está apoyada en fuerzas de la potencia mayor del sistema. Los pronunciamientos del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, impulsan, animan y expresan su compromiso con la líder myanmar. La razón de este apoyo se basa en la búsqueda del mantenimiento del equilibrio actual de Asia Pacífico que está a favor de los estadounidenses.

Con el golpe de Estado por parte de los militares en 1988 se inició, una etapa en la que las instituciones democráticas estuvieron eliminadas hasta el 2008. La Junta Militar contaba, y cuenta todavía, con China como su principal aliado que, aunque retiró su apoyo al Partido Comunista de Birmania, es su principal socio comercial y de cooperación militar. Eso explica porqué la encargada de los Asuntos Exteriores de China, Hua Chunying, expresó su oposición ante la estrategia estadounidense para cambiar el equilibrio del subsistema internacional (Peru21.pe, 2013).

Con la actual situación de Myanmar en el ámbito político, se contraponen las fuerzas de Estados Unidos, que apoyan a Aung San Suu Kyi y por lo tanto la democracia, y de China, que está en contra de las dinámicas que cambien el statu quo en la región.

En segundo lugar, el aspecto económico presenta un cambio en las dinámicas que se venían dando en la región. A través del proyecto conocido como “Myanmar-China Pipelines” se construyó un oleoducto y gaseoducto considerado como el más importante en el sudeste asiático ya que conecta directamente los dos Estados. La compañía China National Peroleum Corporation (CNCP) realizó una inversión por dos mil millones de euros para importar gas y petróleo desde África y Oriente Medio a China y, al mismo tiempo, abastecer de gas natural a Myanmar. Sin embargo, esto generó algunas implicaciones para el sub-sistema y para el sistema en general. Anteriormente, para llegar a China los buques de CNCP, tomaban el estrecho de Malaca. Ruta que ha sido controlada, históricamente, por la flota estadounidense. Esta nueva ruta reduce la dependencia hacia Estados Unidos, garantizando una mayor seguridad de suministro energético para los dos socios.

A través de estas interacciones económicas y políticas se demuestra que China, por medio de elementos estratégicos, se viene posicionando como un hegemon regional.

De esta misma manera, Brasil viene reequilibrando el subsistema “América Latina” a partir de sus lazos con Perú. Buscando salidas directas hacia Oceanía y Asia, mercados atractivos para este Estado, se construyó la “Carretera Interoceánica”. Esta vía entre Perú y Brasil conecta el Océano Atlántico en el extremo brasileño con el Océano Pacífico en la costa peruana, fomentando así la integración económica en la región. Los beneficios al desarrollar las vías de transporte se ven también representados en beneficios de comunicación. En el subsistema, Brasil se comporta como una unidad que impulsa el comercio bilateral no solo propio sino de otros Estados como Bolivia y Perú. El interes de Brasil al ampliar sus relaciones con el pacífico a través de Perú se puede analizar desde dos puntos de vista. Primero, genera un contra peso a nivel regional con la Alianza del Pacífico que tiene a Perú como miembro. Segundo, a nivel sistémico, intensificando el grado de interacción con el Pacífico, reequilibra el peso de Estados Unidos ya que Brasil no necesita pasar más por el canal que está bajo control estadounidense, él de Panamá.

Después de este análisis, es posible evidenciar que China y Brasil compiten por alcanzar la hegemonía regional y limitar la presencia de Estados Unidos en sus respectivos subsistemas. La Alianza del Pacífico toma aquí toda su dimensión. No solamente se presenta como una alianza que potencializa las capacidades de sus miembros sino que, además, les permite competir frente a Brasil y, finalmente, a Estados-Unidos limitar las veleidades revisionistas brasileñas en la región. Una última observación sería que, aunque la AP empezó como una unión económica, la integración que quieren asegurar sus miembros llevará a la maximización de su poder latente y así, posiblemente, a la maximización de su poder verdadero.

La cooperación planteada por la A.P es posible debido a que hay un interés compartido para que las debilidades particulares de cada uno de los países miembros puedan ser minimizadas frente a otras alianzas y/o Estados, es decir, permitir establecer la AP como un contrapeso en la búsqueda del equilibrio de poder en el subsistema.

Sin embargo, al considerar los enfoques teóricos realistas, la viabilidad de la A.P es puesta en cuestión a corto y largo plazo. A corto plazo se evidencia que los verdaderos intereses no fueron los enunciados al momento de su creación y, aunque esto pueda ser subsanado, el mayor problema se presenta a largo plazo. Esto se debe a que la Alianza funciona en un contexto particular: la influencia determinante de Estados-Unidos en el subsistema latinoamericano.

Entonces, con un cambio en la estructura -Brasil se vuelve hegemon regional o China actor prevalente en el sistema- será necesario un cambio de la estrategia para lograr los intereses de los Estados que conforman la Alianza. Según los realistas, el contexto es el que define la estrategia. Teniendo en cuenta que la creación de la AP se hizo en un momento particular y que el equilibrio de poder es difícil de encontrar y de poca estabilidad, la Alianza del Pacífico parece estar destinada a desaparecer tan pronto como Estados Unidos deje de ser hegemon hemisférico.


(1)  Declaración Presidencial sobre la Alianza del Pacífico. Lima 28 de abril de 2011. “Establecer la Alianza del Pacífico para la conformación de una área de integración profunda en el marco del Arco Pacífico Latinoamericano, que aliente la integración regional, así como el desarrollo, crecimiento y competitividad de nuestras economías” http://alianzaPacífico.net/documents/AP_Declaracion_Lima_I_Cumbre.pdf

(2) Asociación Nacional de Comercio Exterior.

(3) Por cuestión de practicidad, se han tomado aquí las cifras producidas por el Banco Mundial, en 2012. Esta institución, en sus informes, considera la región América del sur y el Caribe incluyendo a la región América Central que en el World Factbook está excluida.

(4) La parte Oriental, Meridional y del Pacífico de Asia es conformada por 32 Estados.


Referencias

  • Organización Mundial del Comercio. (2013). Informe sobre el comercio mundial 2013. Disponible en: http://www.wto.org/indexsp.htm.
  • Gilpin R. (1975). US Power and the Multinational Corporation. The Political Economy of Foreign Direct Investment, New York: Basic Books
  • Mearsheimer J.J. (2001). The Tragedy of Great Power Politics, New York: W. W. Norton
  • Morgenthau H.J. (2005 [1951]). Politics Among Nations: The struggle for Power and Peace, New York: McGraw-Hill
  • The World Fact Book (2013). Disponible en: https://www.cia.gov/library/publications/the-worldfactbook/
  • Banco Mundial. (2013). Disponible en: http://datos.bancomundial.org/pais
  • Banco Interamericano de Desarrollo (BID). (2013). Informe MERCOSUR No. 17 (2011-2012) Segundo Semestre 2011 – Primer Semestre 2012
  • Frazier, Derrick y Stewart-Ingersoll, Robert. (2012). Regional Powers and Security Orders: A Theoretical Framework. London: Routledge.
  • ANALDEX. (2013)
  • Krasner, Stephen D. (1976). State Power and the Structure of International Trade, World Politics, 28 (3), pp. 317-347

 

Autora: Laura Lorena Vargas Guachetá

Profesional en Gobierno y relaciones internacionales de la Universidad Externado de Colombia, donde también, curso la maestría en Gerencia para el Desarrollo. Realicé la pasantía en la Secretaría de Transparencia de Presidencia de la República, en modalidad de consultoría. El trabajo realizado en este lugar se enfocó en evaluar la política anticorrupción y generar propuestas para veintisiete (27) entidades públicas.

Durante el tiempo que cursó la carrera, trabajó como investigadora en el Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales (CIPE), donde ayudó en la producción de artículos y libros del equipo de investigadores y produjo sus propios escritos, que están publicados o en proceso de publicación en la Revista Zero.

Adicionalmente, participó en diferentes modelos de Naciones Unidas inter-universitarios. Realicó una ponencia en la “Semana del internacionalista” sobre la viabilidad de la Alianza del Pacífico, en la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Dentro del proceso de estudios realicó un intercambio a Bilbao, España en la Universidad de Deusto a la facultad de Business School y llevó a cabo un voluntariado social en Francia.

Facebook: https://www.facebook.com/laura.vargas.5099940

Linkedin: https://www.linkedin.com/profile/view?id=395397516&trk=nav_responsive_tab_profile

 

 


LOS ARTÍCULOS SON RESPONSABILIDAD EXCLUSIVAMENTE DE LOS COLABORADORES DE VOX POLITIKON. NO IMPLICA QUE DICHOS ARTÍCULOS SON PARTE DE LA EDITORIAL DE VOX POLITIKON. VOX POLITIKON ES UNA HERRAMIENTA LIBRE QUE NO INTERFIERE EN LOS ARTÍCULOS DE LOS COLABORADORES. EN NINGÚN CASO ESTE SITIO, SI NO LO ESPECIFICA PRIMERAMENTE, TOMA POSICIÓN DE LAS OPINIONES AQUÍ EXPUESTAS. 


 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s