La economía ucraniana: una novia, dos galanes

 

por Laura Lorena Vargas Guachetá

 

La crisis en Ucrania no es una crisis política interna como otras. El inicio mismo de la violencia se relacionó con la elección de una opción económica para el pueblo y el gobierno de la antigua república de la Unión Soviética. Dividida entre Oriente y Occidente, Ucrania es también de importancia para Rusia y la Unión Europea. Mercado, zona de producción industrial y de recursos naturales, es también una interfaz entre Oriente, Occidente y entre el continente euroasiático y el mar Negro. Así, quien llegue a ser el aliado del Estado ucraniano tendrá también una ventaja significativa para restablecer el equilibrio de poder a su favor.

Tras la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), los estados de la zona Eurasia (1) se convirtieron en un centro de interés geoestratégico (2) en el escenario internacional (Brzezinski, 1998, págs. 39-40). La disolución de la URSS, en diciembre de 1991, dejó quince estados independientes, de los cuales doce consolidaron la Comunidad de Estados Independientes (CEI). El orden bipolar, que se había mantenido durante la Guerra Fría, llegaba a su fin y daba paso a un rápido desplazamiento de las fronteras geográficas que, a su vez, afectó el orden político.

Sin embargo, no es posible esperar que las estructuras que se habían mantenido durante 94 años se diluyeran sin dejar rastros en cada uno de sus integrantes. De esta manera, aunque se iniciaron reformas económicas, políticas y sociales, los lazos identitarios e históricos eran tan fuertes que se siguieron reflejando en las políticas de los estados que habían conformado la URSS.

Dentro de ese contexto se encuentra Ucrania, país del oriente de Europa que, gracias a características como su ubicación territorial, la riqueza mineral y la producción agrícola, tiene una posición estratégica, que la convierte en un jugador decisivo en las dinámicas de grandes potencias como la Unión Europea (UE) y Rusia.

Las condiciones físicas del territorio y la ubicación geográfica de Ucrania son los mayores atractivos para los intereses de la zona. Su diversidad de estructuras geológicas ha hecho posible que Ucrania sea uno de los países más ricos del mundo en recursos minerales, pues además del gas y el petróleo, que son los más conocidos, Ucrania es líder en variedad de agua mineral y posee unos recursos de 57,4 millones de m3 de agua potable; esto resulta relevante si se toma en cuenta que «la creciente utilización de acuíferos de agua potable es un factor beneficioso de desarrollo económico y social» (Word Data Center, 2014).

La tesis de este artículo se construye con base en consideraciones económicas, según las cuales mientras más control haya sobre el territorio y sobre sus recursos, mayor influencia política y militar se tendrá. A partir de esto se analizarán la economía de Ucrania tras el fin de la URSS, los intereses europeos y rusos en este Estado y la intersección de las dinámicas de los tres actores.

Ucrania, la capital económica de la URSSS

Su importancia se revelaba en tres sectores.El primero de ellos era la capacidad industrial (maquinaria pesada y ligera, productos químicos, metalurgia, equipos electrónicos, automóviles y aviones); el segundo era su capacidad agrícola, ya que producía el 22,3 % del total de la producción agrícola de toda la URSS (El País, 1991), y en último lugar, contaba con una posición privilegiada por el acceso al mar Negro. Con la independencia de Ucrania, se supuso un cambio en la estructura económica y productiva. Las empresas adquirieron cada vez más autonomía, se hizo hincapié en la descentralización y se les prestó mayor atención a las fuerzas del mercado. Estas transformaciones se tradujeron en mayor apertura, competitividad, autosuficiencia alimentaria y agrícola y modernización de los sectores productivos (FAO, 1989).

No obstante, una evaluación de la economía ucraniana muestra que dichos cambios no se notaron en la distribución de la producción. La contribución de la agricultura al producto interno bruto (PIB) de la URSS en 1990 era del 20 % y el valor agregado de la agricultura en el PIB en Ucrania para el año 1993 correspondía al 22 %, ligeramente mayor, pese a ser un Estado independiente, en tanto que para el mismo año la participación de la agricultura en el PIB ruso era apenas del 8 %. Esta situación sigue presentándose. Para 2013, la agricultura tenía un porcentaje significativo en la composicion del PIB de Ucrania (9,9 %), que si bien es inferior al presentado en años pasados, es todavía importante frente a antiguos países miembros de la Unión Soviética. Por lo tanto, al comparar el aporte del sector agrícola a la producción nacional en estos años, Ucrania sigue dependiendo de los mismos sectores a los que aportaba cuando formaba parte de la URSS (Banco Mundial, 2014).

Aunque no hubo un cambio en la estructura productiva sí lo hubo en el modelo productivo, ya que la influencia de la UE se hizo sentir rápidamente. Entre 1991 y 1993, la UE entregó a Ucrania 236 millones de euros y la hizo el segundo beneficiario, después de Rusia, del programa Tacis (3) (Technical Assistance to the Commonwealth of Independent States) (4). Debido a accidentes como el presentado en 1986, con la explosión nuclear en Chernóbil, el 56 % de la asistencia se orientó a la seguridad nuclear, en las infraestructuras principalmente de energía y en la cooperación regional –en la que se incluía la creación de redes energéticas (Herranz, 2003, pág. 3)–. Esto demuestra que el interés europeo se centraba en la seguridad y la estabilidad económica. A esto debe añadírsele que, durante los primeros años de la década de los noventa, Europa prefirió centrar su estrategia en Rusia, antes que aliarse con las políticas antirrusas de Ucrania (Serra, 2000). De 1994 a 1998 se aceleró la negociación del Acuerdo de Colaboración y Cooperación (ACC) (5) debido a la problemática relación de Rusia con Ucrania. El ACC tiene un contenido económico y financiero restringido y, además, excluye el sector de primera importancia, el agrícola. Para cumplir con el acuerdo, se permitió cierto grado de injerencia en los asuntos internos ucranianos de la entonces Comunidad Económica Europea.

De 1999 a 2002 se lanzaron las estrategias desde la UE y Ucrania para la adhesión, por lo que se empezaron a dejar de lado las prioridades de seguridad para prestar atención a reformas socioliberales.

Después de esa época se abrió la posibilidad de firmar acuerdos de vecindad con beneficios como la extensión de la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales, y el establecimiento de relaciones comerciales preferenciales y apertura del mercado, importante en el caso de Ucrania.

Reciprocidad ruso-ucraniana

A pesar de que los intereses europeos fueron más visibles tras la caída de la URSS, Rusia conserva intereses geoestratégicos dentro de Ucrania y también ha emprendido ciertas medidas que le garanticen estar activa en las dinámicas de Ucrania y de la UE.

Para entender la relación ruso-ucraniana es necesario considerar la estructura del mercado ruso. Su sector manufacturero es poco competitivo en los mercados mundiales y está orientado hacia el consumo interno (51,3 % del PIB). Es uno de los principales productores mundiales de petróleo y gas, es exportador de metales y sus exportaciones de bienes y servicios representan el 29,6 % de su PIB. La protección estatal a la economía, pese a las reformas hechas en los años noventa, y la dependencia sobre las exportaciones de productos son las debilidades de la estructura económica rusa. Ucrania es uno de los principales receptores de esas exportaciones (Central Intelligency Agence, 2013). Por lo tanto, hay una dependencia recíproca de los mercados ucraniano y ruso. Se destaca por el lado de Rusia que el consumo interno es muy alto y la producción propia no es suficiente para abastecer su población, por lo que el mercado ucraniano es un factor determinante. Por el lado de Ucrania, es comprador esencial del gas ruso debido a que el 58 % del gas que consume en su territorio viene de su vecino.

Además de proveer gas a los estados más próximos en términos territoriales, Rusia es el mayor exportador de gas natural del planeta con un 14,6 % de las exportaciones mundiales en 2012, según el Trade Competitiveness Map. Para el caso de la UE, el 76 % de las exportaciones de gas natural rusas tiene como destino los países de la Unión Europea (en especial Alemania, Francia e Italia), lo que equivale al 34 % del total de importaciones de gas natural que consume (Eurasiacat, 2013).

En este punto se intersectan los intereses de la UE, las necesidades del mercado ruso y el territorio ucraniano. Tres de los principales gasoductos rusos que abastecen a Europa pasan por suelo de Ucrania, es decir, aproximadamente un 58 % del gas exportado a la UE (Rollins, 2014). Este paso convierte a Ucrania en un actor decisivo en las necesidades energéticas de la UE y en la economía rusa, con implicación directa sobre las exportaciones. Teniendo en cuenta esto, se han comenzado a generar estrategias en las que no se dependa de un solo Estado, que no es el productor ni el consumidor total sino el intermediario entre éstos, creando nuevas redes, como es el caso del sistema Nord Stream, que une la costa rusa con la costa alemana en el mar Báltico, o buscando proveedores alternativos que reduzcan la dependencia del gas ruso, como Noruega, Argelia y Catar.

Como conclusión se puede decir que Ucrania es un Estado que tiene importancia en las dinámicas regionales por sus recursos naturales, pero sobre todo por su ubicación geográfica. Los intereses de la Unión Europea superan el ámbito económico, ya que Ucrania tendría más ventajas ante un fortalecimiento entre las relaciones de éstos, el cual se reflejaría en el aumento de espacio de la UE para ejercer influencia en Europa Oriental, de manera que asegurara estabilidad y seguridad en el continente. Por el lado de Rusia, se puede ver mayor interdependencia económica, que refleja las debilidades de los mercados ruso y ucraniano, y la necesidad de ambos de mantener relaciones.

En cuanto al triángulo UE, Ucrania y Rusia, se cruzan los intereses, puesto que la necesidad energética y la obligación de exportar para mantener la economía hacen que el Estado intermediario tenga un papel esencial al definir las condiciones de acceso a áreas decisivas. Por lo tanto, la interdependencia entre los tres actores los obliga a mantener sus relaciones, ya que a pesar de tener estrategias diferentes, buscan la maximización de su interés y el aumento de su radio de influencia.


  1. Región que comprende Europa Oriental y la parte occidental de Asia ( (Brzezinski, 1998, pág. 50). Cabe anotar que en esta región se encuentra todas las antiguas repúblicas soviéticas.
  2. Entendida como «la gestión estratégica de los intereses geopolíticos» (Brzezinski, 1998, pp. 11-12).
  3. Asistencia técnica para el desarrollo de la democracia y la economía de mercado para trece países de Europa Central y Asia.
  4. Asistencia técnica a la Comunidad de Estados Independientes.
  5. Es un tipo de acuerdo no preferencial que incluye acuerdos comerciales e incorpora vertientes de política de desarrollo.

Referencias:

  • Banco Mundial (2014). Ucrania. Obtenido de http://datos.bancomundial.org/indicador/NV.AGR.TOTL.ZS/countries/all? display=default
  • Shukman, D. (2014). Crisis en Ucrania: ¿puede Europa independizarse del gas ruso? Londres: BBC.
  • Brzezinski, Z. (1998). El gran tablero mundial. Madrid: Editorial Paidós.
  • Central Intelligency Agence (2013).
  • Eurasiacat (2013). El boom energètic del mar Caspi: xifres i dades. Barcelona.
  • El País (3 de diciembre de 1991). La URSS pierde su «granero». Madrid.
  • Herranz, A. (2003). Relaciones UE-Ucrania 1991-2003: una política de reacción. Barcelona: Observatori de Política Exterior Europea.
  • Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (1989). El estado mundial de la agricultura y de la alimentación. Roma
  • Rollins, B. (3 de marzo de 2014). 361 Capital. Obtenido de http://www.361capital.com/weekly-briefings/frog-will-tell/.
  • Serra, F. (2000). La dimensión este de la UE: países para las políticas de Europa Central, del Este y de Rusia. Barcelona: Ariel.
  • Trade Competitiveness Map (2012). Obtenido de http://legacy.intracen.org/appli1/TradeCom/TP_EP_CI_HS4.aspx?IN=27 &RP=643&YR=2009&IL=27%20%20Mineral%20fuels,%20oils,%20distill ation%20products,%20etc&TY=E
  • World Data Center (27 de septiembre de 2014). http://www.wdc.org.ua. Obtenido de http://wdc.org.ua/atlas/en/4040100.html
  • Zúbov, A. (1994). Evolución y perspectivas de la CEI tres años después. Anuario Internacional Cidob. Barcelona.

Autora: Laura Lorena Vargas Guachetá

Profesional en Gobierno y relaciones internacionales de la Universidad Externado de Colombia, donde también, curso la maestría en Gerencia para el Desarrollo. Realicé la pasantía en la Secretaría de Transparencia de Presidencia de la República, en modalidad de consultoría. El trabajo realizado en este lugar se enfocó en evaluar la política anticorrupción y generar propuestas para veintisiete (27) entidades públicas.

Durante el tiempo que cursó la carrera, trabajó como investigadora en el Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales (CIPE), donde ayudó en la producción de artículos y libros del equipo de investigadores y produjo sus propios escritos, que están publicados o en proceso de publicación en la Revista Zero.

Adicionalmente, participó en diferentes modelos de Naciones Unidas inter-universitarios. Realicó una ponencia en la “Semana del internacionalista” sobre la viabilidad de la Alianza del Pacífico, en la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Dentro del proceso de estudios realicó un intercambio a Bilbao, España en la Universidad de Deusto a la facultad de Business School y llevó a cabo un voluntariado social en Francia.

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