Los montoneros del barrio de Salcedo Javier, Reseña Bibliográfica.

 

 

 

por Pablo M. Cingolani  

Reseña Bibliográfica de Los montoneros del barrio.  Salcedo Javier , 1º ed. Caseros. Editorial de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. 2011. 327 pp.

 

 

 

Las organizaciones armadas, que fueron un modo particular de expresión política en América Latina principalmente durante las décadas de 1960 y 1970, siguen suscitando hoy un gran interés entre científicos sociales, periodistas, ex militantes y ensayistas. A través de sus obras buscan explicar aquel fenómeno que colaboró a definir el devenir político de países como Argentina. En ese contexto, Montoneros fue la guerrilla urbana de mayor significación, por lo tanto no es extraño el esfuerzo puesto en marcha para desentrañar la naturaleza de ese fenómeno. El libro de Javier Salcedo, Los montoneros del barrio, que analiza el desarrollo de esta organización en el distrito bonaerense de Moreno, es una pieza más, muy valiosa por su aporte original, en la construcción de los conocimientos que hasta ahora tenemos sobre esa organización político-militar y su relación ambigua con el peronismo y con Perón.

El autor es Doctor en Historia por la Universidad Nacional de Tres de Febrero, donde es titular de un proyecto de investigación sobre la historia de  Montoneros. Además de ser docente en dicha universidad, lo es también en la Universidad Nacional de La Plata y en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Su trabajo se inscribe directamente en la línea de investigación abierta en 1982 por el clásico trabajo de R. Gillespie Montoneros, soldados de Perón, sobre el origen de la organización y de sus primeros militantes, su crecimiento, su conflicto con Perón y su consecuente aislamiento. Gillespie propone que Montoneros nace directamente de la célula que secuestra y asesina al Teniente General Pedro Eugenio Aramburu, ex presidente de facto. Continuando por el camino inaugurado por Gillespie, L. Lanusse va un poco más lejos con su trabajo de 2005, Montoneros, el mito de sus 12 fundadores, donde plantea que en los orígenes de la organización se articularon varios grupúsculos de militantes de distintas provincias del país. Si bien Lanusse rastrea más grupos que Gillespie en la génesis de Montoneros, no difiere con él en cuanto a su lectura sobre el origen de sus militantes: jóvenes, estudiantes o profesionales, de clase media vinculados a la Iglesia y de inspiración marxista.

Apoyándose principalmente en esos dos trabajos como punto de partida para su estudio de caso, él encontrará más actores políticos y sociales, de procedencias y tradiciones diversas, en la conformación de lo que fue Montoneros de Moreno. Al indagar en las formas de inserción de masas que la organización utilizó para acercarse a las bases peronistas, desarrolla su hipótesis central en la cual afirma el sustrato policlasista en la composición de Montoneros; en su composición, más no en sus niveles de conducción. Según Salcedo, el componente obrero está cuantitativamente presente en la conformación de los Montoneros de Moreno. Así, a los ya identificados jóvenes radicalizados de clase media, agrega otros grupos de orígenes populares y peronistas.

Para él, el acercamiento entre el núcleo local de militantes peronistas de Moreno y Montoneros, con la posterior integración de los primeros en la organización, es fruto de una confluencia de factores. Por un lado, las ansias de reivindicación por parte de las bases peronistas luego de los sucesos de 1955 y el deseo del retorno de su líder, hacían que grupos como el núcleo local de militantes de Moreno estuvieran abiertos y receptivos a la captación por parte de las organizaciones armadas declaradas peronistas. Montoneros fue la que más empatía les generó mediante la síntesis de sus reivindicaciones y el efectismo del “Aramburazo”, aunque advierte que con el cambio de coyuntura esa síntesis se revelaría contradictoria. Por otro lado, la necesidad de Montoneros, en su carácter de “vanguardia”, de ir en busca de las masas obreras, sujeto de su lucha revolucionaria, los impulsó a ponerse lo que Salcedo llama, tomándolo de  S. Sigal y E. Verón, “la camiseta peronista”. El estudio va desde los momento previos a la integración, en 1971, a la temprana ruptura en los primeros meses de 1974, antes de los acontecimientos del primero de mayo. Anteriormente a que Perón echara a Montoneros de la Plaza de Mayo, la militancia de Moreno ya había roto con la Conducción Nacional y había formado las efímeras JP Lealtad y su brazo armado, Montoneros Soldados de Perón.

El concepto de “delegación inicial de representatividad”, es usado por Salcedo para explicar como los militantes de Moreno, al ver reflejados sus intereses en las consignas levantadas por la organización, no sólo se integran y se subordinan a su conducción, sino que en un principio se identifican con Montoneros y avalan la violencia. Aunque en el mismo proceso existieran tensiones implícitas por la administración de esa violencia, argumenta que la integración fue posible por la ausencia física de Perón y por la aprobación que éste otorgó a Montoneros cuando el enemigo común, la dictadura, los llevo a los dos a una alianza tácita. Luego, concluye que al retornar Perón al país, el enfrentamiento entre éste y Montoneros por el objetivo político hizo que las tensiones subyacentes entre los militantes de Moreno y la Conducción Nacional de la organización se tornaran insostenibles.

            Basándose en entrevistas realizadas durante más de diez años a militantes de Moreno y dirigentes montoneros, que participaron en distintos lugares dentro de la estructura de la organización, el autor reconstruye la interpretación que cada nivel y cada grupo tuvo de los hechos y la coyuntura que llevó de la captación e integración, al afloramiento de las tensiones que devinieron en la ruptura. El contrapunto constante entre los documentos, las fuentes secundarias y los testimonios orales, apunta a sacar a la superficie las contradicciones que se iban cristalizando en la interacción de los jóvenes revolucionarios y de los militantes peronistas que se integraron con ellos. La triangulación entre las entrevistas, los documentos de la organización y del núcleo local y la bibliografía elaborada sobre el tema por especialistas, periodistas y ex militantes, dan solidez al andamiaje argumentativo del estudio.

A todo esto, se agrega el aporte de un documento inédito que es reproducido íntegro en el apéndice documental, en el que se racionalizan los motivos de la ruptura, y que el autor hace dialogar con el documento que los militantes de Moreno llamaron el Mamotreto, en el que la Conducción Nacional exponía sus diferencias con Perón. Este llegó a manos de los militantes por medio de cuadros medios anteriormente disconformes con la Conducción, rompiendo así lo que el autor llamo “bajada de información segmentada”, que evitaba que niveles más bajos de la orgánica accedieran a cierto tipo de información.

            La investigación de Salcedo, en última instancia, advierte sobre el peligro de encarar a Montoneros como un todo homogéneo y propone un análisis micro, en donde se tengan en cuenta las características y especificidades locales. La constatación de que en los orígenes de Montoneros de Moreno, junto con los jóvenes radicalizados de clase media, actuaron grupos peronistas de extracción obrera y de diferentes experiencias políticas, es un aporte original de este libro. Pero también es un aporte significativo para seguir entendiendo el proceso, más general, que llevó rápidamente a una organización político-militar fundada por unos cuantos militantes a ser un frente de masas, para luego terminar aislada políticamente, a las puertas de lo que sería la más implacable represión, inaugurada con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.


Autor: Pablo M. Cingolani

Estudiante avanzado de la Licenciatura en Historia de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina. Participó en el Seminario de Investigación I a cargo de los doctores Samuel Amaral y Arrigo Amadori.

 https://www.facebook.com/pablomarino.cingolani 

 cingolanipablomarino@gmail.com


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