Àfrica: Una asignatura pendiente.

por Ana Giustra

 

 

 

 

En las últimas semanas, asistimos conmocionados a leer las noticias que detallan el calvario de los miles de africanos que pierden la vida en el mar, intentando ingresar a la Unión Europea.

 Hacinados, en condiciones deplorables, cientos de personas, en muchos casos familias enteras,  son las que se embarcan en la aventura de desafiar las aguas del mar Mediterráneo para huir de ese continente, arrasado por el hambre, la guerra y la inestabilidad social.

El continente africano ocupa el tercer lugar en el mundo en extensión, detrás de Asia y América. Con 30. 221.532 km 2 (aprox.) es el único continente que se halla en los cuatro hemisferios. Tiene una población aproximada de mil millones de habitantes.

Los 54 países que lo integran conforman la Unión Africana, a excepción de Marruecos.

Solemos escuchar que África  es un continente pobre. Nada más lejos de la realidad. Allí hay gran cantidad de recursos naturales, como petróleo, uranio, plata, oro y diamantes, pero gran parte de estos recursos son apenas aprovechados, pues durante muchísimo tiempo, habiendo sido colonizada, otras potencias explotaron esta región y aún hoy, lo siguen haciendo. En muchos casos, con anuencia de los propios gobiernos, prácticamente se adueñan de la riqueza del suelo, cuyas ganancias van a parar a manos de economías occidentales y muy poco queda en el continente. La mayoría de las economías africanas exporta sus materias primas e importa productos elaborados en el exterior, con un valor agregado muy superior. Subdesarrollo a la orden del  día.

 Remontándonos en la historia, tenemos que hablar del colonialismo al que fueron sometidos los africanos por parte de las potencias europeas, que arribaron al territorio con el fin de expandir sus dominios y garantizarse el suministro de materias primas a bajos costos para impulsar su floreciente industria.

Durante los siglos XVII y XVIII, una vez establecido el poderío europeo sobre el africano, comenzó la trata de esclavos, ya que África también era el sitio ideal para obtener los brazos que le hacían falta a las nuevas economías industrializadas. Éstas, ávidas de mano de obra, arrebataban  a los negros de su tierra para que, iniciando un proceso productivo, les proporcionaran  enormes ganancias.

 Esta etapa colonial dejó marcado a fuego al continente africano, siendo una de las regiones más explotadas y devastadas del planeta, castigada por el saqueo del que fue víctima, ya que no sólo la despojaron de recursos naturales, sino también de recursos humanos.

A finales del siglo XIX, con la ocupación efectiva de África por los europeos, se trazaron las zonas de influencia de las potencias que competían en el reparto del territorio. Se firmaron tratados de amistad o protección con los jefes de tribus africanas, que conducían a tomas de inmensas regiones. También se realizaron acuerdos diplomáticos y se fijaron fronteras, sin tener en cuenta conjuntos étnicos y culturales homogéneos. Estos acuerdos no incluyeron a los jefes de los pueblos africanos; ellos debían someterse a las presiones que determinaba el proceso de colonización.

 Con la celebración de la “Conferencia de Berlín” en 1885, se efectivizó el reparto de África entre Gran Bretaña, Portugal, Alemania, Francia, Holanda, Austria-Hungría, Bélgica,  Dinamarca, Italia, Rusia, Suecia- Noruega, España, Turquía y los Estados Unidos. No estaba representado ningún Estado africano. Se crearon formas de gobierno e instituciones que acabaron con las tradiciones culturales y la autonomía de los imperios y reinos del África. Los jefes de las tribus, manipulados por los extranjeros que ingresaban, reprimieron a su pueblo, que ante la arremetida colonizadora, intentaban oponer resistencia frente a esta forma de dominación que les quitaba su libertad y explotaba su fuerza de trabajo y sus riquezas. De esta manera, podemos concluir que con la colonización europea se desconocieron todos los derechos de los nativos africanos; acabaron con sus formas de organización, ignoraron los límites y fronteras de las comunidades étnicas y los convirtieron en objetos de trabajo, reduciéndolos a la condición de “seres inferiores”. Se fomentó el racismo y la discriminación, a partir del sometimiento a la esclavitud.

Estos vaivenes de colonización y posterior descolonización, dejaron huella: inestabilidad política, pobreza, confusión cultural y sometimiento económico.

Ahora bien, la independencia de los estados africanos, promovida principalmente por el propio deseo del pueblo de descolonizarse, que tuvo lugar durante la “Guerra fría”, no los condujo necesariamente al progreso, ya que, a la debilitada situación en la que se vivía, se sumaron en muchos casos, la corrupción y mala administración de los gobiernos que accedieron al poder, pues el abuso de ese poder político, la falta de desarrollo y los deficientes sistemas económicos, se combinaron generando ciclos de corrupción en la burocracia gubernamental y dañando aún más la integridad estatal.

Hoy, África se encuentra sumida en la miseria, la hambruna, la pandemia del SIDA y otras enfermedades. Sufre  un retroceso en la producción de alimentos, deuda externa altísima, conflictos de carácter étnico y fragilidad política de sus Estados. Más de 300 millones de personas viven  con menos de un dólar al día. La esperanza de vida se ha reducido a 46 años, principalmente a causa del SIDA. Treinta millones de niños menores de 5 años sufren desnutrición y casi el 50% de la población no tiene acceso al agua potable.

 En África del Norte, la situación sensiblemente mejora con respecto al resto del continente, principalmente debido a una economía más estable, a un comercio y turismo con un panorama más alentador, y menor incidencia de enfermedades. Pero la realidad del África Subsahariana, es que cuenta con la mayor cantidad de desposeídos del mundo.

De todo esto huyen sus habitantes cuando se embarcan rumbo a Europa, aún a riesgo de perder la vida: de un panorama que se presenta para ellos, cruel y desolador.

La historia nos demuestra que si un problema subsiste en el tiempo, es porque aún todos los esfuerzos por encontrarle una solución no han sido suficientes. La situación que azota a África es consecuencia de su pasado histórico, es cierto, pero también, de su presente desatendido.

 Ningún hombre es una isla. Todos somos parte de esta “Sociedad internacional” y no deberíamos padecer las consecuencias del destino, que quiso que algunos nacieran en un lugar con tantas posibilidades y otros con tan pocas. La brecha entre países desarrollados y subdesarrollados intensifica los niveles de desigualdad.

 La dominación de unos pueblos sobre otros engendra violencia y nos lleva a un estado de desidia e infelicidad,  y como no se puede ser feliz entre infelices, tenemos que tomar conciencia y abrir los ojos y el corazón ante la cruel realidad que viven los africanos.  Ellos son parte de este mundo, aunque parezcan caídos del mapa.

El contexto internacional actual está marcado por la interdependencia y la globalización. Entonces, si bien es necesario que África no abandone la lucha para encontrar el camino que la saque de ese círculo vicioso en que se encuentra, y despierte la enorme fuerza que por años se adormeció en la esencia misma del continente, es menester que el sistema internacional intervenga en este proceso de recuperación y ayude a rescatarlos del abismo, máxime, habiendo sido responsables en gran medida de este presente.

África es una materia pendiente para el mundo occidental. Habrá que hacerse cargo y estar a la altura de las circunstancias.

 


 

  • Fuentes:  “África: escenario de la colonización, esclavitud e imperialismo”
  • Lizbeth Jesika Cruz Martínez
  • Thabo Mbeki, “The african renaissance”, South Africa and the world., April, 1998
  • ZIEGLER, Jean. “Saqueo en África”. Siglo XXI, México, 1979.
  • Banco mundial.org
  • un.org

 

 

 

Autora: por Ana Giustra

Abogada. Asesora legal en la Administración Pública Nacional.

angi2178@gmail.com

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Àfrica: Una asignatura pendiente

 


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4 comentarios en “Àfrica: Una asignatura pendiente.

  1. hola, con el comentario no me refería a vos específicamente, me pareció una buena anotación al pie de la imagen, refiere a la izquierda que derrama mares de lágrimas (por supuesto que es extremadamente dolorosa la situación de África) pero a los mismos náufragos que huyen de Cuba, enfrentando un mar lleno de tiburones en precarias balsas caseras, se los califica de “gusanos”.

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    • ¡Hola! gracias por comentar. No te voy a mentir: no entendí a que te referís, así que no puedo responder. Por supuesto me gustaría saber tu opinión, si te parece aguardo comentarios. Abrazo enorme.

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